15 jun. 2012

La población nativa del Río de la Plata en tiempos de conquista

Estimación de Habitantes indígenas en la época de la Conquista:
Pi Hugarte calcula que la población indígena de nuestro territorio, en la época de la Conquista, estaría formada por unos 4.000 Charrúas (entre ellos unos 400 a 500 guerreros), unos 500 Chanáes y alrededor de 300 Minuanes. Para 1801, solo quedaban unos pocos Chanáes muy ancianos. Para 1812, los Charrúas habían disminuido a unos 650 y para 1825 no serían más de 350 a 500.
Las causas de esta disminución: la guerra con los españoles, las nuevas enfermedades que estos traían -sobre todo la viruela- que causaron mortandades de hasta 60 y 80% de los aborígenes, especialmente entre los niños.
¿Quiénes poblaban el territorio antes de la llegada de los europeos?
El territorio hoy uruguayo, estaba poblado por básicamente por Charrúas-Minuanes y por Guaraníes. Los primeros trashumantes, guerreros, cazadores y pescadores, ocupaban además parte de la actual Argentina y del Estado brasileño de Río Grande del Sur. Los segundos eran horticultores semisedentarios, que practicaban la antropofagia ritual. Ocupaban originalmente el gran parte de Brasil actual, formando cacicazgos y en nuestro país los ubicamos, especialmente, en las islas del río Uruguay y sus costas. Habrán de facilitar la llamada "lengua general", gracias a la cual podrán comunicarse los europeos con los aborígenes cuando arriben a estas costas. Junto con estas dos etnias figuran otros grupos y subgrupos como los Chaná y los Guenoas.


Carios o Guaraníes, por Theodor de Bry (1509).
El guerrero guaraní de la izquierda va totalmente desnudo. El arco de doble curvatura y las flechas con puntas metálicas son una invención de De Bry, así como las flechas que lleva en el cabello. La mujer ofrece una especie de fruto, que podría tratarse de la raíz de una mandioca, planta que estos indígenas cultivaban. Detrás se observa un ñandú, animales típicos de la zona platense, pero la especie de guanaco, las cabras, conejos y pavos, no existían aquí. Nótese la aldea protegida por una empalizada.


Los Guaraníes:
El empuje guaraní significó gran influencia sobre otros pueblos, que adoptaron su lengua y sistema de creencias, aunque no específicamente la adopción de su agricultura. En el S. I, los Guaraníes se hallaban en la zona de los altos cursos de los ríos Paraná y Uruguay. En los S. VI y VII, comenzaron a desplazarse hacia el sur, y se cree que alcanzaron el Plata en el S. XIV. Al llegar los españoles a las costas de nuestro territorio, había grupos Guaraníes numerosos en las zonas del Paraná, hasta el delta; en el tramo inferior del Uruguay y en sus islas y es posible que si no estaban permanentemente instalados en la costa norte del Plata, al menos realizaban incursiones hasta la desembocadura del Santa Lucía. También se han hallado restos de cerámica guaraní en la parte este del Uruguay actual, sospechándose que grupos de Guaraníes ingresaron a nuestro territorio por la costa meridional del Brasil actual. Estos pueblos fueron conocidos por los españoles con el nombre de "Carios", "Chandules" (o  Gandules) y "Guaraníes de las Islas", aunque no sabemos si eran efectivamente Guaraníes u otros indios "guaranizados". Lo más probable, afirma el investigador Pi Hugarte, es que los Guaraníes influyeran sobre los pueblos cazadores de la Banda Oriental -cosa que posiblemente ocurrió con los Chanáes- lo que llevó a pensar que los Guaraníes estuviesen establecidos aquí.
Los pueblos guaraníes eran numerosos en la época precolombina, y ocupaban un área extensa, en el norte del río Uruguay, actuales zonas de la Provincia de Sante Fé Misiones y Chaco (Argentina), Paraguay y sur del Brasil (Río Grande del Sur, aproximadamente); y también territorios costeros de la orilla sur del Río de la Plata y del Océano Atlántico.
Llegaron a practicar cultivos rudimentarios - nada cercano a la agricultura de los incas o aztecas- a confeccionar interesantes utensilios, acondicionar las pieles y cueros, a hilar y tejer algunas fibras como probablemente el algodón, también cultivaban maíz, mandioca, frijol y yerba mate, con fines medicinales y de infusión. Su economía se complementó con la caza, pesca y recolección. Sabían navegar hábilmente los ríos y lagunas. También criaban algunos animales de utilidad alimenticia; y en sus aldeas existió cierto principio de división del trabajo, especialmente en las habilidades artesanales.
Los Guaraníes se caracterizaron por su belicosidad, a causa de su proceso de desintegración. Luego de los combates, los prisioneros hombres eran devorador, ya que los guaraníes son antropófagos -algo que los distingue de los Charrúas y Chaná Timbués, que habitaban nuestro territorio-, las prisioneras mujeres eran dedicadas a la recolección y demás tareas.
De los pueblos indígenas de esta parte del continente, son los que han dejado más huellas hasta los tiempos actuales, especialmente en nombres de lugares; y en el idioma guaraní que sigue siendo utilizado ampliamente en el Paraguay, conjuntamente con el español, también en el sur del Brasil, especialmente en el interior.
Características generales:
-Eran cultivadores, vivían en aldeas.
-Utilizaban como instrumentos de labranza azadas y palos.
-Cultivaban maíz, trigo y calabazas.
-Domesticaban animales e hilaban el algodón.
-Colocaban sus muertos en urnas de cerámica.
-Creían en un ser superior, al cual llamaban “Tupá”; y practicaban la antropofagia ritual.



Los Charrúas:
Provenientes al parecer de la zona pampeana, ocupaban un área cercana al Río de la Plata, actuales departamentos de Rocha, Maldonado y Montevideo, aproximadamente; en tanto que en la costa de los actuales Departamentos de San José y Colonia estaban los chanás, provenientes del mismo tronco étnico. En el oeste lindaban con los territorios ocupados por los yaros; pero hacia el norte se encontraban separados por una vasta zona despoblada, de los asentamientos más avanzados de los guaraníes que ocupaban el actual territorio sur del Brasil, hacia la cual fueron desplazándose progresivamente a medida que avanzaba la colonización y también como consecuencia de diversos movimientos militares durante la época revolucionaria.
Originariamente muy belicosos, se les atribuye haber destruído todos los primeros establecimientos de los colonos europeos, generalmente de construcción ligera; lo que produjo en buena medida que el territorio al oriente del Río Uruguay fuera dejado de lado por un buen tiempo y que solamente Hernando Arias de Saavedra, desembarcara allí unos cuantos ejemplares de ganado vacuno, para dejar que se reprodujeran.
El territorio por el cual se desplazaron los charrúas no fue codiciado por los españoles, hasta que los portugueses fundaron la Colonia del Sacramento, que provocó la pronta fundación de Montevideo por parte de los españoles, lo que determinó que los indios se alejaran de la costa, hacia el norte; disminuyendo la poblaciones de los yaros y los bohanes.
Posteriormente, con el progresivo asentamiento de colonos y el desarrollo de “estancias” ganaderas cada vez más hacia el norte, las poblaciones indígenas más rudas — que no se integraban en las actividades ganaderas ni se mestizaban — se mantuvieron en gran medida dentro de los altamente despoblados territorios; depredando los ganados y a menudo agrediendo a los colonos. Lo que llevó a la constitución en Montevideo del Cuerpo de Blandengues para combatirlos.

Según parece, eran de fuerte complexión física, siendo su talla algo superior a la media de los españoles; generalmente delgados, y con un color de piel muy oscuro, ojos negros, y al parecer dotados de excelente sensibilidad visual y auditiva. No tenían barbas aunque sus cabellos eran muy negros, aún en los ancianos y los llevaban muy largos ya que no los cortaban, aunque solían atarlos con alguna especie de cordel, adornándolos con plumas, como también usaban vincha.
Su organización social era en grupos tribales, compuestos de una decena de familias, o poco más; tenían un jefe o cacique, cuya principal función era dirigirlos en combate. Sus alojamientos consistían en simples tolderías, que construían con un armazón hecha con algunas ramas verdes de árboles, que curvaban hincando en tierra ambos extremos, cruzando unas con otras y colocando sobre ellas cueros, a donde penetraban por un escaso agujero. Normalmente iban desnudos, aunque en épocas de frío vestían algún cuero al que hacían un agujero para pasar la cabeza (antecedente del “poncho” gaucho); y solamente en los últimos tiempos usaron algunas telas obtenidas de los colonos.
Considerando que casi todos los elementos de que se servían en la época de la colonización, provenían del ganado introducido por los españoles, es de suponer que antes de su llegada su cultura y condiciones de vida hubieron de ser totalmente diferentes.

Resumen de las características principales:
-
Formaban grupos de cazadores, recolectores y “pescadores”
-Usaban como armas el arco, flechas, boleadoras y “rompe-cabezas o rompe cráneo”
-Practicaban un comercio primitivo
-Se agrupaban en familias y tribus
-No conocían la propiedad individual
-Tenían una división del trabajo por sexo y por edad
-Habitaban viviendas de juncos, ramas y cueros
-Reconocían la autoridad de un jefe o cacique, especialmente en el combate
-Usaban una vestimenta primaria, el “quillapi”
-Probablemente tenían creencias como la del espíritu maligno “gualicho”, creían en una vida de ultratumba, por lo que hacían enterramientos colectivos, los “cerritos de indios”
-Se practicaban mutilaciones en señal de duelo.


Según los relatos de Félix de Azara —- escritor naturalista español que estuvo en Montevideo a partir de 1781 y que siendo ingeniero de tierras fue auxiliar de Artigas en sus actividades como Capitán de los Blandengues — en su libro “Viajes por la América meridional”, su comportamiento cultural era muy tosco, sin que tuvieran una religión o adoraran alguna fuerza de la naturaleza; ni practicaran danzas o cantos. Sus gestos eran monocordes, sin que siquiera expresaran alegría con risas.
Hablaban una lengua particular, aunque derivada del guaraní; de sonidos sumamente guturales, que pronunciaban moviendo escasamente los labios y empleando preferentemente la garganta y la nariz.
Habían aprendido a cabalgar “en pelo” con habilidad y lo hacían armados con una larga lanza de caña tacuara que podía alcanzar a una longitud de unos 3 metros, en cuyo extremo solían colocar un elemento afilado, hecho con planchuelas de hierro, que al parecer habían obtenido en tratos con los portugueses que venían desde el Brasil. También usaban flechas cortas que llevaban reunidas y colgadas a su espalda.
Generalmente rastreaban las partidas de milicianos españoles que se adentraban en el territorio, permaneciendo siempre en sus cercanías; aunque raramente les presentaban combate. Cuando lo hacían, atacaban al galope de sus cabalgaduras, profiriendo fuertes gritos y matando a todos los hombres, para conservar como prisioneros solamente las mujeres y los niños, a quienes integraban en su grupo. Esta práctica dió motivo al argumento de una de las obras más valiosas de nuestra literatura, el poema “Tabaré” de Zorrilla de San Martín.
Por tal motivo, a pesar de su atraso cultural, durante cierta época causaron grandes dificultades a los colonizadores; y dada la imposibilidad de someterlos o asociarlos a la sociedad colonial, fueron siendo exterminados, tanto que en la época de las campañas libertadoras, quedaban apenas algunos cientos de individuos. Dice Azara que no eran más de 400.
El único ceremonial que se conoce que practicaban, era de carácter fúnebre. El muerto era conducido a una pequeña elevación del terreno, donde al parecer se inhumaba a todos los fallecidos, y se le enterraba conjuntamente con sus armas, ropas y demás objetos que le habían pertenecido; lo que originó los yacimientos arqueológicos charrúas conocidos como “los cerritos de indios”. Las mujeres acostumbraban cortarse los cabellos en signo de duelo por la muerte de su padre, hermano o esposo. E incluso, si el muerto era el marido, se cortaban una falange del dedo meñique o de algunos dedos más; por lo que dice Azara no haber visto ninguna mujer charrúa adulta que tuviera completos los dedos de sus manos.
Al parecer, ésa y otras prácticas de auto infligirse lesiones, sería el origen de su nombre; ya que la palabra charrúa signaba en lengua guaraní “los que se mutilan a sí mismos”. Eso también podría originarse en que, al decir de Azara, era costumbre que las madres perforaran el labio inferior de los hijos varones muy poco después de su nacimiento, para introducir en ese agujero un trozo de madera o “barbote”, que luego seguían usando durante toda su vida.

Se atribuye el exterminio de los últimos charrúas a una matanza efectuada por milicias al mando del Gral. Rivera; aunque en realidad, en la llamada "matanza de Salsipuedes" si bien murieron unos 40 indígenas sobre todo caciques, sobrevivieron alrededor de 300, principalmente mujeres y niños.
Sin embargo, las crónicas indican que quedaron con vida cuatro indios, de nombres Sanaqué, Tacuabé, su mujer Guyunusa y Vaimaca-Pirú; y que éstos fueron llevados prisioneros a Francia, exhibidos como ejemplares de una raza exótica y sus mascarillas incorporadas al Museo de Historia de París. También se afirma que Guyunusa tuvo una hija y que su padre Tacuabé logró escapar con ella, perdiéndose su rastro. Vaimaca-Pirú fué momificado, habiéndose devuelto su momia al Uruguay, recientemente.
Estos son los individuos charrúas representados en una escultura existente en un parque de Montevideo, obra del escultor Edmundo Prati.

3 comentarios:

PatriGuirao dijo...

Ché en el grabado de De Bry lo que se ve es: un guanaco, un venado, un ñandu y maras o liebres de la pampa. Todos existían y existen todavía. Los Guaraníes sí llevaban las flechas en el pelo. LA verdad es que los cronistas SÍ ESTUVIERON ALLI y nsotros no. No lo olvides.
Un abrazo!

Prof. Claudia Solís Umpierrez dijo...

Interesante tu comentario.
Los datos que aquí aparecen son tomados de trabajos realizados por historiadores por ejemplo: W. Reyes Abadie y A. Vázquez Romero ("Crónica General del Uruguay) así como otras publicaciones más actuales del museo MAPI, personalmente no soy especialista en éste tema (como en casi ningún tema), en breve revisaré los datos para corregir omisiones si las hay.
De todas formas creo que lo interesante de los grabados de Théordore de Bry no es demostrar la fidelidad o no de lo que pudo haber sido sino, más bien, intentar analizar la visión de un europeo sobre la población nativa americana. Su obra es excepcional, nos muestra la posibilidad de comunicación del grabado, especialmente en la difusión de las novedades del "nuevo" mundo para el europeo y la temprana huella visual de sus trabajos; pero eso no significa que sus grabados sean una muestra "fidedigna" de cómo vivían los nativos ni del proceso de conquista. Sus imágenes son una recreación de crónicas que le inspiraron a diseñar, recrear e imaginar un mundo que él no conoció, pero que inspiró a casi toda Europa durante siglos, eso además de colocarlo como un gran artista también lo posiciona como un ser político que ideológicamente influyó en el imaginario social de su época. Eso no es menor.
Un saludo cordial.
Recomiendo sobre este tema un trabajo interesante publicado en:
http://www.antropologiavisual.cl/imagenes16/imprimir/egana_imp.pdf

Anónimo dijo...

El grabado que indicado como de De Bry en realidad corresponde a la edicion de Hulsius del viaje de Schmidl. De Bry no produjo ningun grabado sobre esos carios, creo.

LinkWithin