22 ago. 2010

Escuela y aprendizaje digital

Julian Sefton-Green, PhD en Educación, experto británico de la Universidad de Nottingham explica cómo el uso de la tecnología cambió el modo de aprendizaje en los jóvenes y cómo eso debe repercutir en los profesores.  Artículo publicado por El Mercurio.

La tecnología digital ha cambiado la forma de aprender de los escolares. Esa es una de las tesis del británico Julian Sefton-Green, PhD en Educación e investigador de la Universidad de Nottingham. Estuvo en Chile la semana pasada, invitado por la U. Alberto Hurtado y Flacso Argentina, donde expuso en el seminario Modos de ver la era digital. La palabra que más repitió durante la charla fue “aprendizaje digital”. A eso dedica la mayor parte de su tiempo: realiza consultorías en diferentes colegios del mundo sobre el uso de los nuevos medios.
“Este es un tipo de aprendizaje en que los jóvenes usan la tecnología de manera informal y como parte de su vida cotidiana. Un adolescente, por ejemplo, puede estar en la casa y, al mismo tiempo, estar jugando en el computador y chateando por Facebook. Así son los jóvenes hoy: tienen un abanico de posibilidades para aprender cosas diferentes y a una velocidad distinta a otros chicos”, asegura el académico.
Y explica cuál ha sido el impacto de la cultura digital en la educación: “Ésta ha permitido a los jóvenes hacer cosas interesantes y entretenidas en el hogar, que son profundamente educativas, y que los profesores ni se han enterado de ellas. Y esto hace que de alguna manera la vida fuera del colegio sea más educativa que dentro”, enfatiza Sefton-Green.
Aunque admite que no conoce a fondo el modelo educativo chileno, igual entrega consejos a los profesores chilenos: “Los docentes deben saber qué hacen sus alumnos en su tiempo libre, qué aprenden fuera de clases y cómo participan en esta cultura digital. Esa es la mejor forma de apoyar a los educadores para que sean más eficaces”, dice.
El académico e investigador afirma que, pese a que vivimos insertos en una “cultura digital”, para él la tecnología no lo es todo para mejorar la educación. “Muchos gobiernos impulsan la tecnología digital porque ellos no confían en los profesores. La mayoría de los investigadores coincide en que a menos que los profesores tengan suficientes habilidades computacionales, los alumnos no tendrán mejores resultados”, reconoce.
Y por ello es un fiel defensor de la idea de que si el profesor considera que la tecnología es un problema para él y puede convertir la clase en un “drama”, es legítimo utilizar el modelo antiguo de enseñanza que puede ser aún mejor. “Creo que debemos dejar de esforzarnos porque nuestras escuelas parezcan modernas; debemos enfocarnos más en el currículum de las escuelas que en la apariencia”, concluye.

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