21 may. 2012

Primer viaje de Cristóbal Colón

Fragmentos del  diario de Cristóbal Colón: primer viaje

Es posiblemente el más importante  de los documentos relativos a la historia de los descubrimientos geográficos. El diario de navegación  oficial de  la Santa María recoge  todas las vicisitudes  del primer  viaje y contiene  el relato  del primer encuentro  con las nuevas tierras y con sus habitantes.
El texto íntegro  de éste diario se ha perdido. Afortunadamente  conservamos una versión  de él, resumida y comentada por  fray Bartolomé de las Casa, quién reproduce íntegramente  algunos pasajes. Éste es el caso de los fragmentos  que siguen:

“Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vi más de una moza. Y todos los que yo vi eran todos  mancebos, ninguno de edad de más de treinta años: muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras. Los cabellos gruesos cuasi como  seda de cola de caballo e cortos. Los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás, que traen largos, que jamás se cortan. Se pintan de prieto y son de la color de los canarios, ni negros ni blancos y se pintan de blanco, de colorado la cara y todo el cuerpo…  ellos no traen armas ni la conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban por ignorancia. No tienen ningún hierro… yo vi algunos que tenían  señales de  heridas en sus cuerpos y les pregunté por señas que era aquello, y ellos me mostraron como allí venía gente de otras islas  que estaban cerca y les querían tomar y se defendían. Y yo creía y creo que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivo. Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, y creo que fácilmente se harían cristianos, pues me pareció que ninguno secta tenía… yo llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a Vuestra Alteza para que aprendan a  hablar (…) traían  ovillos de algodón filado y papagayos y azagayas y otras cositas que sería tardío de escribir y todo daban por cualquier cosa que se les diese.  Y yo estaba atento de saber si había oro y vi que alguno de ellos traían un pedazuelo colgado en un agujero que tienen a la nariz, y por señas pude entender que yendo al Sur o volviendo a la isla por el Sur que estaba un gran Rey que tenía un grandes vasos de ellos, y que tenía muy mucho…
Esta isla es muy grande y muy llana y de árboles muy verdes  y muchas aguas y una laguna en el medio muy grande sin ninguna montaña  y toda ella verde que es placer  de mirarlas… más para no perder tiempo quiero ver si puedo ir a la isla de Cipango…”
                                    (Del Diario de Colón, días 12, 13 y 14 de octubre de 1492)


Recreando el primer viaje de Colón

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