20 nov. 2016

El reformismo batllista 1903-1919

En 1903, José Batlle y Ordóñez fue elegido presidente del Uruguay. Con él se inició un nuevo período en la historia del país. Su presidencia puede ser considerada una nueva etapa de la modernización, con cambios económicos, sociales y políticos muy importantes. Por ese motivo sus reformas son llamadas las reformas del batllismo. A partir de 1904, una vez derrotado Aparicio Saravia, se produjeron gran parte de las transformaciones que marcaron al país durante casi todo el siglo XX.

Desde 1897, a pesar de no ser presidente, Batlle ya ejercía el poder. Lo mismo ocurría con el caudillo blanco Aparicio Saravia, quien desde su estancia controlaba las acciones del gobierno y amenazaba con una nueva revolución. Este período es conocido como el de la bicefalía, porque el gobierno tenía dos cabezas, tras el Pacto de la Cruz (1872). Cuando finalmente Batlle llegó al gobierno, rechazó esa situación. 
En 1904 estalló una nueva revolución encabezada por Aparicio Saravia. Durante casi nueve meses el país se vio sacudido por uno de los enfrentamientos más duros de su historia. En setiembre de ese año, con la muerte de Saravia, se firmó la paz. Era el fin de una época: la de los caudillos y las guerras civiles. Con la derrota de la Revolución Saravista el Estado se Consolida y la Modernización se expande al espectro político (esto es visible según la opinión de Barrán y Nahúm por el carácter de los debates políticos de la época expresados en los diarios, las secciones de las Cámaras, etc..). A partir de ese momento, el batllismo inició una serie de acciones que se conocen como el reformismo batllista.
Las reformas fueron impulsadas y legisladas desde el gobierno. En ese proceso participaron otros grupos políticos del país, como el Partido Nacional, que muchas veces contribuyeron con sus propios proyectos a la reforma. Las principales transformaciones en materia económica se relacionaron con la nacionalización, la estatización y el fomento de la industria. Con estas medidas se buscaba crear trabajo y tener una mayor independencia económica. 
En esa época, el Uruguay era uno de los países más avanzados en cuanto a legislación laboral. Fue entonces cuando se crearon varias leyes de protección a los obreros. Otra reforma social importante fue la legalización del divorcio. La reforma política propuesta por el batllismo marcó el fin de la Constitución de 1830 y la ampliación del derecho al voto a todos los hombres mayores de 18 años y la creación de un Poder Ejecutivo colegiado.

Consecuencias políticas de la revolución de 1904 según el historiador Nahúm:
Consolidación de la unidad del Estado, con la finalización de la política de co-participación, la consolidación del poder central, la unificación política y administrativa del país
-Un gobierno excluyente de partido. Battle fue el vencedor, y recogió la Jefatura del Partido. En su proyecto pensaba gobernar sin los blancos, y con su hombre y su partido.
-Reforma electoral. Nueva reglamentación en 1904: aumento del número de diputados de 69 a 75, 7 de estos departamentos tendrían un n° de bancas divisible por tres. La intención era aumentar la participación del partido mayoritario y de disminuir la del minoritario.


Aspectos sociales y económicos del Batllismo

La industria nacional al principio del siglo XX era en su mayoría, talleres o pequeñas empresas de carácter artesanal que recién empezaban a usar maquinaria. Solo una minoría componía el grupo de los grandes establecimientos, donde se concentraban obreros y máquinas.
Bajo la segunda presidencia de Batlle se tomaron importantes medidas a favor de la diversificación de la industria. En tal sentido, el Batllismo se destacó por una política proteccionista, entre ellas se destaca:
- Ley que favorecía la plantación de remolacha y la producción azucarera. Se trataba de favorecer el surgimiento de la industria nacional y disminuir la independencia del exterior por la importación de azúcar. La misma intención tenía una ley anterior que eximía de impuestos a la importación de maquinaría textil.
- Ley 1912 que faculta al poder ejecutivo a exoneraciones impositivas (ya desde 1878, 1888 existían leyes aduaneras con un sentido proteccionista) a la importación de maquinaria agrícola e industrial, y al combustible.
-1913 proteccionismo al productos como la manteca, la leche, el Pórtland.
-Elevadísimos impuestos a los productos extranjeros competitivos nacionales: zapatos, manteca. Si el producto era materia prima o era necesario para la industrialización o se lo re-exportara, se lo exoneraba

El proteccionismo a la industria "fue, efectivo, aunque algo irregular en su alcance porque obraba, muchas veces, a impulsos de los sectores interesados" (Nahum, p. 117). Para Claps el proteccionismo no constituyó un Plan Metódico realizado por el Batllismo.
En sí mismo constituyó un fuerte debate político que generó profundas críticas y enfrentamientos entre el batllismo y aquellos que argumentaban el encarecimiento del costo de vida a causa de sus efectos más inmediatos.

La Industria por excelencia fue el frigorífico. Las causas de su desarrollo se deben en parte al perfeccionamiento de las razas animales, para ello era imprescindible que se formaran las técnicas para ayudar al hacendado y al agricultor. El Estado disponía de las recientes Facultades de Agronomía y Veterinaria, y además creó inspecciones de técnicos que debían recorrer las estancias y chacras del país para llevar ideas y vigilar el estado sanitario del ganado y los cultivos.
Por su parte el Estado, a través de Leyes, otrogó facilidades impositivas para la exportación de carne congelada y enfriada.
Para 1913 el frigorífico y la carne congelada pasaron a ser el primer exportador de carnes. En 1914 se convirtió en el primer comprador de haciendas. En solo 3 años, la industria venció por completo a los rubros tradicionales. 
La Carne Congelada significó el afianzamiento de la dominación del frigorífico, del ganado mestizo y de la estancia modernizada.  Se cerraba entonces una época en la economía del país: muerte del tasajo y estancia tradicional. 
El latifundio (Norte, Este y Centro) y el minifundio (Sur) seguían existiendo por todo el país. Ambos eran signos de formas antieconómicas de explotación de la tierra. Así se convirtieron en objeto de un intenso debate político y económico.
No tuvo propuestas para el problema del pobrerío rural. Sí combatió el ausentismo pero respecto al latifundio y la cuestión impositiva, los impuestos fiscales pensados no representaban un gran aumento en comparación al valor de las tierras.

Además del proteccionismo, dos formas claras de intervencionismo estatal fueron la nacionalización y estatización de empresas y servicios. 
La estatización formó parte de un proceso de nacionalización más amplio. Implicaba la ampliación del Capital del Estado en el plano de las empresas que brindaban los servicios esenciales. A la vez significaba el fortalecimiento del Estado que iniciaba un proceso de modernización política y de consolidación de legitimidad y poder. En sí mismo significaba la ampliación de roles secundarios del Estado, ya que tales servicios por tratarse de servicios fundamentales para el desarrollo de la sociedad debían estar en manos públicas y no privadas. El Estado era el organismo representativo de toda la sociedad y debía intervenir en dónde el capital privado fuera indeciso o temiera perder dinero, ya que el Estado no tenía fines de lucro, porque el “Estado no desea ganancias”, sino que su interés es el servicio público, porque su papel es el de protección. El Estado debía sustituir a las empresas extranjeras que se llevaban la ganancia y debilitaban al país.

En 1905 el Estado amplió su capital y amplió las obras de la Usina de Luz Eléctrica. En 1907 el Estado compró la compañía telegráfica de capitales brasileros. En 1909, el Poder Ejecutivo pidió autorización para instalar una red telefónica estatal.
El Banco República fue creado como proyecto como Banco Mixto (1896), pero las acciones no fueron vendidas, por lo que siempre se mantuvo en como propiedad estatal. En 1912, se promulgó un nuevo proyecto de ley para aumentar los préstamos que el Banco daba al medio rural con capital propio. En 1913 se elevó el capital total a veinticinco millones de pesos, completándose el proceso de estatización.
En 1912 se procede a la Estatización del Banco Hipotecario. La función del Banco era la regulación del crédito sobre inmuebles, influyendo también en la industria de la construcción y en los negocios territoriales en el medio rural, su papel era demasiado importante como para quedar en manos de especuladores que sólo buscaban la ganancia fácil. 
En 1911 se crea el Banco de Seguros del Estado. En abril de 1911 el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley por el cual el Estado pasaba a monopolizar todos los seguros que se realizaran en el país. Sólo el Estado que no buscaba ganancias y que tenía la obligación de cumplir con una finalidad social, podía haberes cargo de éste rubro con beneficio a la colectividad. También se evitaría la fuga de capitales de las empresas inglesas al exterior. Este fue un proyecto revolucionario ya que no se había realizado en ninguna parte del mundo, por lo que tuvo mucha oposición. Incluso la Legación de Inglaterra en el Uruguay dirigió una protesta en la que anunciaba que su Gobierno apoyaría las reclamaciones que elevaran las compañías inglesas afectadas.
En 1912 se obtiene Monopolio de la Usina Eléctrica de Montevideo fue administrada por particulares desde 1887 a 1897, en ésta última fecha hasta 1906 pasó a la administración provisoria del Estado. En 1912 se da la transformación de “Usinas Eléctricas de Montevideo “ en Usinas Eléctricas del Estado, fundando un nuevo monopolio con la generación y distribución de la energía. Además el Estado se preocuparía por el mejor servicio y no por la ganancia, extendiendo las líneas para beneficiar a más sectores de la población, podrían rebajarse las tarifas ya que el objetivo no era el lucro.
En 1915 se crean los Ferrocarriles del Estado. La Administración de Ferrocarriles del Estado fue creada recién en 1915, bajo la Presidencia de Feliciano Viera, pero tiene sus orígenes en Batlle. Las líneas férreas en el Uruguay, estaban íntegramente en manos de compañías inglesas. una de las medidas adoptadas para combatir a la empresa extranjera fue la construcción de carreteras paralelas a las vías férreas, se procuró canalizar el transporte al puerto capitalino de la producción agropecuaria. La existencia de otro medio de transporte era una forma de quebrar con el monopolio ferroviario y de obligar a bajar los fletes por la competencia. Otro recurso fue buscar la creación de ferrocarriles estatales, durante este período de gobierno hubo dos iniciativas, la primera fue en 1912, cuando la Asamblea aprobó la formación de un fondo para la construcción de ferrocarriles nacionales. La segunda iniciativa es de 1914, donde autorizaba al Poder Ejecutivo a adquirir las acciones de Ferrocarril y Tranvía del Norte que estuvieran en manos de particulares. La importancia de esta compra radicaba en que el ferrocarril estaba en Montevideo, con lo cual la rompería el monopolio del acceso a la capital. Además fue la base para seguir comprando o arrendando extensiones férreas que pasaron a depender del Estado, haciendo competencia al ferrocarril inglés de altos fletes.

La creciente intervención estatal en lo económico y social, provocó la necesidad de modernizar la estructura administrativa del Estado, por lo que el Gobierno (durante la presidencia de Williman) realizó una reorganización ministerial. Así surgieron los ministerios del Interior, el de Industria, el de Trabajo y Obras Públicas y el de Instrucción Pública.

La prosperidad económica del país, la obra moderada del Gobierno y la política conservadora dineros públicos, dejaron un superávit presupuestal, que fue invertido en obras viales, portuarias y en la creación de escuelas. El país gozaba de un alto crédito exterior.

En el plano social, el movimiento obrero hizo sentir sus reclamos de mejoras de salario y la disminución de la jornada de trabajo, por lo que en febrero de 1905, Carlos Roxlo y Luis Alberto de Herrera presentaron un proyecto de ley que fijaba la jornada en diez horas, limitaba el trabajo a mujeres y niños, compensaba accidentes de trabajo y establecía norma de higiene en los talleres.

Batlle envía un proyecto similar donde se establecía que la jornada de trabajo sin interrupción no duraría más de ocho horas, establecía un día de descanso para el obrero y un mes de descanso para las mujeres después del parto. Además disminuye la jornada de trabajo de los menores. Este proyecto no se concreto.
En 1904 se sancionó el proyecto de Antonio María Rodríguez sobre la Caja de Jubilaciones Civiles”, por lo cual los empleados públicos tenían derecho a jubilarse si tenían más de diez años de trabajo y recibirían ¾ partes su sueldo, y la viuda recibiría la mitad como pensión.
En 1905 un diputado cercano al Presidente presentó un proyecto de ley sobre divorcio que causó una gran conmoción, al punto que se afirmó un petitorio de rechazo, firmado por miles de mujeres acusando a Batlle de tomar una medida que se consideraba destructora de la vida familiar. Algo similar sucedió cuando el Gobierno ordenó retirar las imágenes religiosas de los hospitales.
En 1906 Batlle presentó un proyecto para abolir la pena de muerte, sustituyéndola por una reclusión mínima de treinta años o una máxima de cuarenta, con la posibilidad de libertad condicional a la mitad del plazo.
El único proyecto de ley favorable a la clase obrera dentro del Gobierno de Williman fue enviado por el Poder Ejecutivo a la Asamblea. Era una iniciativa sobre accidentes de trabajo. Este proyecto fue aprobado recién en 1920.
La ley de ocho horas  tiene como objetivos según afirmaba el propio José Batlle y Ordoñez, que el obrero pudiera vivir además de trabajar, recrearse, leer, interesarse en la política y convertirse en un ciudadano. En el plano internacional, transforma al Uruguay en un país adelantado y al nivel de las potencias europeas (Francia e Inglaterra).

Ley sobre prevención de accidentes de trabajo de 1914 incluía normas de seguridad muy severas. Esta ley sancionada recién en 1920, completando con los pagos de indemnización por accidentes de trabajo.

Proyecto de ley sobre pensiones a la vejez, este proyecto fue enviado por el Poder Ejecutivo en 1914. Fue una iniciativa típicamente humanitaria, por la cual establecía que toda persona mayor de 65 años que se encontraba en indigencia, tenía derecho a recibir una pensión. Un proyecto similar a éste se aprobó en 1919.
Proyecto de ley sobre indemnización por despido, al estallar la Primera Guerra Mundial muchos empleados fueron despedidos por temor a una crisis económica, pero la constitución sólo acreditaba un mes de indemnización. Para remendar esta situación, el Poder Ejecutivo envió un proyecto a la Asamblea que establecía que el empleado despedido que hubiera servido dos años tenía derecho a algunos días de sueldo como compensación; el que hubiera trabajado más tiempo, un mes de sueldo cada dos años de trabajo y que en todos los casos el patrón tenía que dar un preaviso. Esta ley es la primera protección contra el despido en nuestro país, fue aprobada en 1914.

Texto realizado gracias al aporte de:
http://contenidoseducativosdigitales.edu.uy/contenido/la-revolucion-de-1904/

http://historiaciclobasicolacoronilla.webnode.es/sexto-derecho/epoca-batllista/

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