30 mar. 2020

Aviso para 6to. Humanístico

Por este medio comenzaremos tema nuevo: Revolución Rusa 1917. Como pueden observar hay un material de lectura y si lo desean varios videos sobre el mismo.

Importante: los estudiantes que aún no han realizado el trabajo sobre 1era. Guerra Mundial tienen plazo hasta el próximo viernes al mediodía. No se aceptarán trabajos fuera del plazo establecido. 

26 mar. 2020

Ellos se atrevieron: La Revolución Rusa de 1917"



Ellos se atrevieron: La Revolución Rusa de 1917 [Contraimagen] Duración: 117 minutos 2007 from tvpts on Vimeo.

Documental: "Ellos se atrevieron - La Revolución Rusa de 1917"
Realización colectiva: Contraimagen
Duración: 120m
Año: 2007
Relatos en las voces de: Eduardo "Tato" Pavlovsky y Silvia Helena Legaspi
Producida por IPS (Instituto del Pensamiento Socialista Karl Marx)

Sinopsis

A principios de 1917 todavía en Rusia reinaba el Zar. Ocho meses después las masas revolucionarias tomaban el poder. La historia no conoce un cambio tan radical, sobre todo si se tiene en cuenta que Rusia era una nación de ciento cincuenta millones de habitantes... La película recorre la primer revolución rusa de 1905, la primera guerra mundial, la revolución de febrero de 1917 y definitivamente la Gran Revolución de Octubre del mismo año. Los principales sucesos protagonizados por las masas obreras y campesinas junto al Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky. El documental desarrolla el proceso vivo donde el bolchevismo fue fusionando las ideas socialistas con la clase trabajadora y preparándose como partido revolucionario a través de la experiencia de más de 14 años en ascensos, reflujos, derrotas y pruebas de la lucha de clases. Con el triunfo de la Revolución Rusa se abrirá un nuevo horizonte histórico para la humanidad...
"Ellos se atrevieron" cuenta con una cuidadosa selección de material de archivo documental y fragmentos del cine soviético. La banda sonora incluye música y cantos revolucionarios de la época, y la participación especial en la voces en off de los actores: Eduardo "Tato" Pavlovsky y Silvia Helena Legaspi, que logran transmitir al presente la pasión de estos acontecimientos de la historia. Los relatos están basados en textos de V.I. Lenin, León Trotsky, Rosa Luxemburgo, John Reed, P. Broué y V. Mayakovsky, entre otros autores revolucionarios. 

Material de lectura para 6to. Humanístico: La Revolución Rusa (1917): desde los conflictos de 1905 hasta la muerte de Lenin

Situación de Rusia antes de la Revolución

· En el siglo XIX  y parte del XX Europa Oriental (Turquía, Rusia, Austria) tenía un economía netamente agraria con una relación laboral de tipo feudal. A comienzo del siglo XX el Imperio Ruso era el estado más grande de Europa y uno de los más atrasados.
· La industrialización era mínima, por lo tanto la burguesía industrial casi no existía y la existente era extranjera.
· Los grandes terratenientes dueños de extensas zonas de tierras fértiles explotaban una gran masa de campesinos.
· Políticamente Rusia era un imperio conducido por un Zar, dueño de un poder absoluto (Autocracia).
· Los campesinos que conformaban más del 85% de la población eran explotados por los terratenientes, vivían en condiciones de extrema pobreza, al intenso frío se sumaba el hambre y las pestes debido a su debilidad.
· Los campesinos comenzaron a organizarse para tratar de rebelarse contra este sistema injusto. El gobierno ruso percibía esta inconformidad popular y decidió iniciar una serie de reformas: a) Social: abolió la servidumbre y b) Económico: permitió la entrada de capitales extranjeros para la instalación de industrias, que en realidad fueron muy pocas. Estas medidas dieron muy poco resultado.
· Los campesinos también recibieron el apoyo de una gran masa de estudiantes y a partir de 1880 comenzaron a fortalecerse para luchar contra el poder del zar Alejandro III.
· Dentro de la oposición había dos opiniones enfrentadas: a) los que deseaban un país capitalista como el resto de Europa occidental, con tendencias liberales. b) una gran mayoría que deseaba una política de tipo socialista (los campesinos, obreros y soldados).
A fines del siglo XIX se difundieron en el imperio  las ideas socialistas inspiradas por Marx, recibiendo gran apoyo de los intelectuales. Surgió clandestinamente el  Partido Obrero Socialdemócrata, siendo uno de sus principales dirigentes Vladimir Lenin.

La revolución se desencadena

 En 1905 Rusia pierde la guerra con Japón, y el país se encuentra en una situación de debilidad política, se da una revuelta en San Petersburgo, denunciando la incompetencia del Zar.  El 22 de enero de 1905 (9 de enero según el calendario juliano entonces vigente en Rusia), día en el que doscientos mil trabajadores se reunieron a las puertas del Palacio de Invierno, residencia del zar Nicolás II. Los obreros, organizados por el Mijaíl Kozlov, procuraban demandar directamente al zar un salario más alto y mejores condiciones laborales. Los manifestantes llevaban ese día iconos religiosos, además de retratos del zar, para demostrar que sus intenciones eran pacíficas.
· Como medida de reacción se reprime a los manifestantes en las puertas del Palacio de Gobierno, en total se calcula que murieron unos doscientos manifestantes y ochocientos quedaron heridos,​ entre ellos mujeres y niños. Ésto se conocerá como el "Domingo Sangriento".
Finalmente el zar acepta las quejas y crea una especie de parlamento llamado Duma, que debía trabajar con el zar, pero cuando éste fue presionado automáticamente la disolvió.
· Las primeras reformas liberales fracasaron, pues ni el zar, ni los nobles estaban dispuestos a ceder sus derechos y privilegios. Además, para 1914, Rusia había entrado en la Primer Guerra Mundial y su economía estaba estancada debido a los costos de la guerra y los hombres debieron dejar sus tierras para alistarse como soldados.
· No había comida, combustible, materia prima, etc. El hambre, el desempleo y la conflictividad social aumentaron.
Es así, que en este panorama, la figura de Lenin se destacó como artífice de la revolución. Adaptó la tesis de Marx a la realidad rusa. Los grupos sociales más humildes se organizaron formando soviets (consejos de soldados, campesinos y obreros) y se organizaron en toda la nación para crear lo que fue la primera revolución socialista del mundo, en 1917.

La etapa burguesa

En febrero de 1917 existía un desabastecimiento y los soldados desertaban, comenzó un movimiento popular bajo la consigna "pan y paz", al cual pronto de adhirió la tropa. A fines de febrero de 1917, el zar Nicolás II ordenó disparar contra una manifestación. Los soldados desobedecieron y se unieron a la multitud. Hasta los más conservadores abandonaron al Zar.  De esta manera el zar abdicó y las ideas liberales tomaron fuerza, se creó un Gobierno Provisional Republicano, presidido por Kerensky, formada por demócratas, socialistas, revolucionarios y trataron de implementar medidas políticas como la división de poderes, la soberanía popular, libertad religiosa y de prensa, etc., pero no se logró ejercer el poder de manera efectiva, además el parlamento decidió continuar participando de la guerra mundial, medida que le generó un hondo rechazo popular.

La Revolución de Octubre

Al no ver satisfechas las principales reivindicaciones, pan, paz y tierra, el descontento popular fue en aumento. Los obreros tomaron el control de las fábricas y los campesinos se apoderaron de las tierras. Muchos soldados, cansados de los sufrimientos de la guerra, desertaron. Otros se rebelaron contra sus oficiales y también organizaron soviets. Ahora los soviets, dirigidos por Lenin, que estaba exiliado, formarán el partido bolchevique, inculcando la idea de que "todo el poder es para los soviets" ó "pan, tierras y trabajo". La noche del 24 de octubre se rebelan, tomando los puntos claves de Petrogrado y derrocando al gobierno provisorio y asumiendo a partir de este momento el poder. Se formará el Consejo de Comisarios del Pueblo, dirigidos por Lenin. Por primera vez en la Historia llegaban al gobierno un partido socialista y organizaciones de obreros y campesinos. No solo por esto la Revolución Rusa fue uno de los hecho histórico más importante del siglo XX. Además, porque casi todo lo que sucedió a lo largo de ese siglo estuvo relacionado, directa o indirectamente, en apoyo u oposición, con esta revolución.

Primera medidas del gobierno revolucionario

Las primeras medidas adoptadas fueron:
-Por decreto se puso en manos de campesinos la tierra de los terratenientes que fueron confiscadas sin indemnización. Las tierras ya no pertenecían a la aristocracia. El nuevo gobierno entregó la tierra a todos los ciudadanos que desearan trabajarla. La compra, venta y alquiler de la tierra así como el empleo asalariado, fueron prohibidos.
-Los dueños de las fábricas mantuvieron su propiedad pero la producción fue manejada y controlado por los obreros.
-Se negoció la guerra (la Paz de Brest-Litovsk con Alemania) y se puso fin a las acciones bélicas, perdiendo gran parte de territorio ruso frente a Alemania (territorio rico en hierro y carbón). Sin embargo, después de la derrota de Alemania, a fines de 1918, y con los tratados de paz -que analizamos anteriormente- en gran parte de estos territorios se formaron países independientes como Finlandia, Letonia, Estonia y Lituania
-Se aprobó una nueva constitución provisoria que estableció una República Federal. Se definió Rusia como una República Federal Socialista Soviética. El nuevo gobierno estaría formado por obreros y campesinos.
-A partir de este momento se comenzaría a formar el estado socialista.
-Se nacionalizaron los bancos, el transporte como ferrocarriles y barcos, y grandes empresas. También se repudió la deuda externa nacional. Inicialmente convivían dos sistemas uno que permitía la propiedad privada de algunos bienes y otra que los nacionalizaba.
-Se proclamó igualdad y soberanía a todos los pueblos de Rusia. 

Comunismo de guerra

Esta revolución socialista, asombró y asustó al mundo occidental capitalista por lo que diversos países como Inglaterra y Francia, apoyaron al ejército blanco, comandado por generales zaristas, para que se rebelen contra el nuevo régimen; también estaba apoyado por la burguesía industrial y los terratenientes, que fueron los perjudicados de este sistema. Por otro lado, Trotsky, segundo de Lenin, organizó el ejército rojo apoyado por el resto del país y logró conformar un ejército de más de 3 millones de soldados en poco tiempo y le dio la victoria definitiva a los bolcheviques. Murieron 7 millones de ciudadanos en esta guerra civil que duró 3 años. Se impuso el régimen de Partido Único: el bolchevique, que comenzó a llamarse Partido Comunista, y  se prohibió la disidencia interna en el partido.
Lenin barriendo los pilares del zarismo en Rusia: la nobleza,
la burguesía y la Iglesia.
El gobierno ruso nacionalizó todas las empresas con el correr del tiempo y obligó a los campesinos a entregar el excedente de su producción agrícola, es decir, se confiscaron los granos, de esta manera lograba asegurar el pan a toda la población rusa durante la guerra civil. Económicamente se equipa al ejército rojo y se cubrieron las necesidades básicas de la población. La producción cayó notablemente ya que los campesinos se negaron a producir de más, sólo se dedicaron a producir lo que consumían. A estas medidas se las conoce como Comunismo de Guerra

La NEP (1921-1927)

Terminada la guerra civil (1918 a 1921) como el país se encontraba en una difícil situación económica, Lenin aplica unas leyes conocidas como en Nueva Política Económica (NEP) para recomponer la economía. Esta política no significó el abandono de los principios socialistas sino el restablecimiento provisorio de un sector privado junto al socialista. El sistema era un retorno a la economía de mercado creándose una economía mixta con un sector privado (agricultura, pequeño comercio y empresa) y un sector socialista (la gran industria, transporte, comercio exterior y banca).
-El estado realiza obras de electrificación.
-Suspende la confiscación de granos.
-Permite la venta de los excedentes de producción.
-Cobra un nuevo impuesto en relación de la riqueza de cada campesino
-Permite que cualquier ciudadano instale una pequeña empresa, ya que las grandes siguen en manos del estado.
En pocos años la economía se recupera y algunos campesinos como los kulaks dueños de tierras extensas se enriquecen. Algunos conductores del socialismo no aceptan estas diferencias y dicen que estas medidas del NEP eran de tipo capitalista y retrasan la construcción del socialismo, uno de ellos es Trotsky.
En 1922 Lenin tiene un ataque de apoplejía lo que lo obliga a abandonar el poder, y comienza una interna entre algunos conductores para reemplazarlo, se crea un triunvirato formado por Stalin, Kámenev y Zinóviev; Trotsky es exiliado en México y  más tarde asesinado por orden de Stalin. (Lenin escribió en su testamento sobre Stalin: que este hombre no es muy confiable como continuador del régimen comunista, debido a su carácter intolerante, cruel y violento, y creía necesario que sea sustituido por alguien más leal, afable y atento). 
Como el precio del grano bajó los campesinos especularon y retuvieron los granos, generando una situación de desabastecimiento nacional. Stalin abandona el NEP y cambiará el rumbo de la economía y de la revolución.


https://elpais.com/elpais/2017/04/06/album/1491500675_101547.html#foto_gal_1




23 mar. 2020

"Senderos de Gloria" de Stanley Kubrick (1957)




http://www.blogdecine.com/cine-clasico/stanley-kubrick-senderos-de-gloria


Ficha Técnica


Título original: Paths of glory
Año: 1957
Duración. 86 min.
Director: Stanley Kubrick
Reparto: Kirk Douglas, Ralph Meeker, Adolphe Menjou, George MacReady, Wayne Morris, Richard Anderson, Joseph Turkel, Timothy Carey, Peter Capell, Susanne Christian, Bert Freed, Emile Meyer
Género: Bélico. Drama / I Guerra Mundial. Ejército

Sinopsis 

En la Francia de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, el general Boulard ordena la captura de una inexpugnable posición alemana y encarga esta tarea al ambicioso general Mireau. Éste, a su vez, ordena al coronel Dax que encabece el ataque. La toma de la colina resulta un infierno, y el regimiento regresa a sus posiciones. El alto mando militar, irritado por la derrota, decide castigar y dar ejemplo a los soldados... (FILMAFFINITY) 

Objetivos pedagógicos



Conocer y analizar el estallido y el desarrollo de la Primera Guerra Mundial a partir de los enfrentamientos entre Alemania y Gran Bretaña y del periodo del conflicto conocido como "guerra de trincheras", momento en qué está ambientada la película.
Valorar los sentimientos, las motivaciones y los principios morales que mueven a los oficiales protagonistas de la historia (el coronel Dax, los generales Broulard y Mirbeau), teniendo en cuenta los parecidos y diferencias que se pueden establecer entre ellos y su relación con los soldados que están a sus órdenes. 
Relacionar el principal conflicto de la película (la relación entre dirigentes y dirigidos) con las teorías de la división de la sociedad en clases sociales superiores y poderosas e inferiores y desvalidas.
Entender y valorar los recursos narrativos y expresivos utilizados por la película para mostrar la violencia y el horror de la guerra a partir de la brutal oposición que se establece entre los oficiales y los soldados.
Aproximación a la figura del director Stanley Kubrick y al cine pacifista y antimilitarista.


"No permitáis que la ambición se burle del esfuerzo útil de ellos / De sus sencillas alegrías y oscuro destino; / Ni que la grandeza escuche, con desdeñosa sonrisa / los cortos y sencillos hechos de los pobres. / El alarde de la heráldica, la pompa del poder y todo el esplendor, toda la abundancia que da, / espera igual que lo hace la hora inevitable. 
Los senderos de la gloria no conducen sino a la tumba". 

Humphrey Cobb se inspiró en este contundente poema del escritor Thomas Gray (1716 - 1771) para titular su novela Paths of glory (1935), escrita a partir de sus vivencias en el frente durante la Primera Guerra Mundial.

EL CINE Y LA "GRAN GUERRA" (1era. Guerra Mundial)


CONTEXTO HISTÓRICO

La película se centra en el período de la I Guerra Mundial, 1914-1918. Una guerra que fue mucho más lenta de lo que sus "precursores" preveían. Es este un enfrentamiento militar totalmente diferente a los que se habían desarrollado con anterioridad en el continente europeo. Hay que destacar que es el primer conflicto bélico con el sobrenombre de "Mundial" ya que estuvieron involucradas la casi totalidad de las potencias mundiales de la época. También se destaca el hecho de que en esta guerra se utilizaron nuevas formas de lucha, tanto en armas (químicas, lanzallamas, tanques, etc.) como en la forma en la que quedaron establecidos los frentes. Es justamente en el aspecto de lo que se denominó "la guerra de trincheras" en lo que se centra esta película.
Las potencias que iniciaron el conflicto no creían que iba a ser de largo tiempo. Pero el estancamiento de los frentes es lo que hizo mucho más dura y cruenta esta guerra. Los frentes, tanto el oriental como el occidental quedaron estancando en trincheras. Unas trincheras que eran fosos excavados para vigilar y protegerse del fuego enemigo. Para luchar contra la lluvia y el fango se utilizaban empalizadas de manera y sacos. A continuación a unos metros se colocaban alambradas y estacas de madera para que el enemigo no pudiera infiltrarse fácilmente. El espacio entre la trinchera de un ejército y el del contrario se denominaba "tierra de nadie". Estas trincheras estuvieron estáticas durante mucho tiempo por lo tanto eran frecuentes las escaramuzas de unos y otros para llegar a dominar parte de la trinchera enemiga. Como los frentes se situaron en las zonas europeas con durísimos inviernos las condiciones ambientales hicieron que la moral de los combatientes decayera rápidamente.
Algunos de los mandos militares intentaban avanzar unos pocos metros al precio que fuera para ganar honores. Justamente de este tema habla Senderos de Gloria. El film no es solo una reflexión sobre las ambiciones políticas y el empleo de la guerra como mecanismo de promoción personal, sino una muestra de la vida de los soldados en las trincheras. Esta guerra había movilizado a millones de soldados (al inicio muchos de ellos voluntarios) con el convencimiento de que se iba a acabar en unos meses. Sin embargo, el fracaso de las ofensivas alemanas y las contraofensivas francesas hizo que la guerra llegara a un punto muerto de difícil resolución.
Para 1916 se dieron los primeros motines en el ejército francés, que asustaron a los altos mandos aliados, sobre todo teniendo en cuenta que durante 1917 se produjo simultáneamente y como consecuencia directa de la guerra la Revolución Rusa y la caída del imperio zarista.

¿CÓMO Y QUÉ ANALIZAR DEL FILM?

- Valorar la película de Stanley Kubrick como reflejo del absurdo y horror de la guerra y de la lógica implacable de la jerarquía militar.
- Identificación los referentes históricos, políticos y geográficos que aparecen en el film (la Primera Guerra Mundial, la guerra de trincheras, la ambición y las presiones de los oficiales del ejército, los líderes políticos y los medios de comunicación, etc.).
- Qué problemas y las características antidemocráticas se ven en la organización del ejército, una jerarquía en la que los oficiales de más alto nivel tienen la potestad de decidir sobre la vida y la muerte de los soldados.
- Análisis de la estructura narrativa y temporal del film, muy buen ejercicio de ubicación tiempo-espacial: ¿quién y cuando explica la historia?, ¿cuáles son los dos escenarios principales de la acción y qué diferencias se pueden establecer entre ellos?, ¿cuánto tiempo transcurre desde el principio hasta el final?
- Análisis de la forma visual del film, los aspectos formales utilizados por el director Stanley Kubrick para subrayar la voluntad crítica de la película: iluminación, banda sonora, ambientación, escenografía, vestuario, recursos narrativos y recursos técnicos (tipo de planos, movimientos de cámara, etc.).

Más datos sobre film: http://www.filmaffinity.com/es/film448956.html
http://www.educahistoria.com/

21 mar. 2020

"Sin novedades en el frente" de Lewis Milestone

Año de producción: 1930
País: EE.UU.
Dirección: Lewis Milestone
Intérpretes: Louis Wolheim, Lew Ayres,John Wray, Arnold Luay, Ben Alexandre,Scott Kolk
Argumento: Basada en el relato de Erich Maria Remarque (Novela "Im Westen nichts Neues")
Guión: Maxwell Anderson, George Abbott,Del Andrews, C. Gardner Sullivan
Música: Sam Perry, Heinz Roemheld
Fotografía: Arthur Edeson
Estudios: Universal
Duración: 128 min.
Género: Drama histórico


El horror de la guerra
Se cumplen 90 años de este clásico del cine antibélico. Producido por Universal, fue justo ganador del Oscar al mejor film. Además, el director, Lewis Milestone, se llevó la estatuilla al mejor director. Adaptación del libro homónimo de Erich Maria Remarque, la trama se sitúa en la I Guerra Mundial. Una guerra cruel, donde las batallas muchas veces fueron una auténtica carnicería; se han encargado de recordarlo títulos como Adiós a las armas (1932), Senderos de gloria, Gallipoli, Pabellón de oficiales, o Largo domingo de noviazgo.
La acción transcurre en el bando alemán, y arranca con el fervor patriótico de propagado nacionalista en las aulas entre jóvenes estudiantes que no han cumplido los 18 años, pero que están deseando combatir por su país. El patriotismo poco tiene que ver con la realidad que encuentran en el campo de batalla, donde la brutalidad, el horror y el miedo son compañeros habituales, por no hablar del hambre o las heridas de guerra. Se producen situaciones en que sale lo mejor de cada soldado (el compañerismo, la asistencia en la muerte), pero también hay momentos esperpénticos, como aquel en que uno de los soldados comparte un agujero en el suelo con un combatiente enemigo moribundo, cuya lengua no entiende; sólo sabe que es un ser humano con seres queridos, como él, algo que prueba la fotografía que lleva en la cartera.
Sorprende la madurez de este film, casi recién iniciado el cine sonoro. Y la valentía del desenlace, nada acomodaticio. Resulta además acertado el reparto de actores desconocidos, lo que acentúa el realismo; el director buscó incluso antiguos combatientes alemanes. Sobre el tono del film da idea el prólogo de arranque, en que se dice con palabras de Remarque: "Esta historia no es una acusación ni una confesión, y aún menos una aventura, pues la muerte no es una aventura para aquellos que se enfrentan de pie a ella. Trata simplemente de una generación de hombres que, aunque escaparan de las bombas, quedaron destrozados por la guerra."

Leer novela aquí

Bélica (1era. Guerra Mundial)

BÉLICA (I Guerra Mundial) from Casa de la Imagen on Vimeo.

Audiovisual realizado con motivo de la exposición BÉLICA en la Casa de la Imagen (Logroño, España), un archivo fotográfico de más de 500 negativos estereoscópicos tomados por un oficial francés desconocido durante la I Guerra Mundial.
Un oficial que recorre el frente dejando constancia de los paisajes de la guerra, de los dirigentes y los dirigidos. Parece que hubiera sido el foto fija de la película de Stanley Kubrick "Senderos de Gloria". Acompañamos a nuestro oficial por el frente del noreste francés y belga, principalmente por los campos del Somme, Arras, Ypres y Flandes.
El archivo fue adquirido en Tánger en 2003, y catalogado y restaurado con motivo de la exposición.

Por más información: info@casadelaimagen.com

20 mar. 2020

Ejercicio para 6to. Economía

Leer con atención el siguiente material sobre las principales corrientes o escuelas de pensamiento económico (tema que ya hemos abordado en clase) y completa el siguiente cuadro comparativo:

14 mar. 2020

La época de la "Guerra Total"

Hileras de rostros grisáceos que murmuran, teñidos de temor,
abandonan sus trincheras, y salen a la superficie,
mientras el reloj marca indiferente y sin cesar el tiempo [en
sus muñecas] y la esperanza, con ojos furtivos y puños cerrados,
se sumerge en el fango. ¡Oh Señor, haz que esto termine!

SIEGFRIED SASSOON (1947)


«Las lámparas se apagan en toda Europa —dijo Edward Grey, ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, mientras contemplaba las luces de Whitehall durante la noche en que Gran Bretaña y Alemania entraron en guerra en 1914—. No volveremos a verlas encendidas antes de morir.» Al mismo tiempo, el gran escritor satírico Karl Kraus se disponía en Viena a denunciar aquella guerra en un extraordinario reportaje drama de 792 páginas al que tituló Los últimos días de la humanidad. Para ambos personajes la guerra mundial suponía la liquidación de un mundo y no eran sólo ellos quienes así lo veían. No era el fin de la humanidad, aunque hubo momentos, durante los 31 años de conflicto mundial que van desde la declaración austríaca de guerra contra Serbia el 28 de julio de 1914 y la rendición incondicional del Japón el 14 de agosto de 1945 —cuatro días después de que hiciera explosión la primera bomba nuclear—, en los que pareció que podría desaparecer una gran parte de la raza humana... La humanidad sobrevivió, pero el gran edificio de la civilización decimonónica se derrumbó entre las llamas de la guerra al hundirse los pilares que lo sustentaban. El siglo xx no puede concebirse disociado de la guerra, siempre presente aun en los momentos en los que no se escuchaba el sonido de las armas y las explosiones de las bombas. La crónica histórica del siglo..., debe comenzar con el relato de los 31 años de guerra mundial.
Para quienes se habían hecho adultos antes de 1914, el contraste era tan brutal que muchos de ellos, incluida la generación de los padres de este historiador o, en cualquier caso, aquellos de sus miembros que vivían en la Europa central, rechazaban cualquier continuidad con el pasado. «Paz» significaba «antes de 1914», y cuanto venía después de esa fecha no merecía ese nombre. Esa actitud era comprensible, ya que desde hacía un siglo no se había registrado una guerra importante, es decir, una guerra en la que hubieran participado todas las grandes potencias, o la mayor parte de ellas. En ese momento, los componentes principales del escenario internacional eran las seis «grandes potencias» europeas (Gran Bretaña, Francia, Rusia, Austria-Hungría, Prusia —desde 1871 extendida a Alemania— y, después de la unificación, Italia), Estados Unidos y Japón. Sólo había habido un breve conflicto en el que participaron más de dos grandes potencias (...) y lo normal era que las guerras duraran meses o incluso... semanas (...) Anteriormente, nunca se había producido una guerra mundial. En el siglo XVIII, Francia y Gran Bretaña se habían enfrentado en diversas ocasiones... Sin embargo, entre 1815 y 1914 ninguna gran potencia se enfrentó a otra más allá de su región de influencia inmediata, aunque es verdad que eran frecuentes las expediciones agresivas de las potencias imperialistas, o de aquellos países que aspiraban a serlo, contra enemigos más débiles de ultramar. La mayor parte de ellas eran enfrentamientos desiguales, como las guerras de los Estados Unidos contra México (1846-1848) y España (1898) y las sucesivas campañas de ampliación de los imperios coloniales británico y francés, aunque en alguna ocasión no salieron bien librados, como cuando los franceses tuvieron que retirarse de México en la década de 1860 y los italianos de Etiopía en 1896. Incluso los más firmes oponentes de los estados modernos, cuya superioridad en la tecnología de la muerte era cada vez más abrumadora, sólo podían esperar, en el mejor de los casos, retrasar la inevitable retirada. Esos conflictos exóticos sirvieron de argumento para las novelas de aventuras o los reportajes que escribía el corresponsal de guerra (ese invento de mediados del siglo XIX), pero no repercutían directamente en la población de los estados que los libraban y vencían. 
Pues bien, todo eso cambió en 1914. En la primera guerra mundial participaron todas las grandes potencias y todos los estados europeos excepto España, los Países Bajos, los tres países escandinavos y Suiza. Además,  diversos países de ultramar enviaron tropas, en muchos casos por primera vez, a luchar fuera de su región. Así, los canadienses lucharon en Francia, los australianos y neozelandeses forjaron su conciencia nacional en una península del Egeo (...), los Estados Unidos desatendieron la advertencia de George Washington de no dejarse involucrar en «los problemas europeos» y trasladaron sus ejércitos a Europa, condicionando con esa decisión la trayectoria histórica del siglo XX. Los indios fueron enviados a Europa y al Próximo Oriente, batallones de chinos viajaron a Occidente y hubo africanos que sirvieron en el ejército francés. Aunque la actividad militar fuera de Europa fue escasa, excepto en el Próximo Oriente, también la guerra naval adquirió una dimensión mundial: la primera batalla se dirimió en 1914 cerca de las islas Malvinas y las campañas decisivas, que enfrentaron a submarinos alemanes con convoyes aliados, se desarrollaron en el Atlántico norte y medio (...) En cuanto a las colonias de las potencias imperiales, no tenían posibilidad de elección..., prácticamente el mundo entero era beligerante o había sido ocupado (o ambas cosas). En cuanto al escenario de las batallas, los nombres de las islas melanésicas y de los emplazamientos del norte de África, Birmania y Filipinas comenzaron a resonar para los lectores de periódicos y los radioyentes —no hay que olvidar que fue por excelencia la guerra de los boletines de noticias radiofónicas—...
Ya fueran locales, regionales o mundiales, las guerras del siglo XX tendrían una dimensión infinitamente mayor que los conflictos anteriores. De un total de 74 guerras internacionales ocurridas entre 1816 y 1965, una serie de especialistas de Estados Unidos —a quienes les gusta hacer ese tipo de cosas— han ordenado por el número de muertos que causaron, las que ocupan los cuatro primeros lugares de la lista se han registrado en el siglo XX: las dos guerras mundiales... En conclusión, 1914 inaugura la era de las matanzas (Singer, 1972, pp. 66 y 131).
…la primera guerra mundial… comenzó como una guerra esencialmente europea entre la Triple Alianza, constituida por Francia, Gran Bretaña y Rusia, y las llamadas «potencias centrales» (Alemania y Austria-Hungría). Serbia y Bélgica se incorporaron inmediatamente al conflicto como consecuencia del ataque austriaco contra la primera (que, de hecho, desencadenó el inicio de las hostilidades) y del ataque alemán contra la segunda (que era parte de la estrategia de guerra alemana). Turquía y Bulgaria se alinearon poco después junto a las potencias centrales, mientras que en el otro bando la Triple Alianza dejó paso gradualmente a una gran coalición. Se compró la participación de Italia y también tomaron parte en el conflicto Grecia, Rumanía y, en menor medida, Portugal. Como cabía esperar, Japón intervino casi de forma inmediata para ocupar posiciones alemanas en el Extremo Oriente y el Pacífico occidental... Los Estados Unidos entraron en la guerra en 1917 y su intervención iba a resultar decisiva. Los alemanes, como ocurriría también en la segunda guerra mundial, se encontraron con una posible guerra en dos frentes, además del de los Balcanes al que les había arrastrado su alianza con Austria-Hungría. (...)  El ejército alemán penetró en Francia por diversas rutas, atravesando entre otros el territorio de la Bélgica neutral, y sólo fue detenido a algunos kilómetros al este de París, en el río Marne, cinco o seis semanas después de que se hubieran declarado las hostilidades. (El plan triunfaría en 1940.) A continuación, se retiraron ligeramente y ambos bandos —los franceses apoyados por lo que quedaba de los belgas y por un ejército de tierra británico que muy pronto adquirió ingentes proporciones— improvisaron líneas paralelas de trincheras y fortificaciones defensivas que se extendían sin solución de continuidad desde la costa del canal de la Mancha en Flandes hasta la frontera suiza, dejando en manos de los alemanes una extensa zona de la parte oriental de Francia y Bélgica. Las posiciones apenas se modificaron durante los tres años y medio siguientes. Ese era el «frente occidental», que se convirtió probablemente en la maquinaria más mortífera que había conocido hasta entonces la historia del arte de la guerra. Millones de hombres se enfrentaban desde los parapetos de las trincheras formadas por sacos de arena, bajo los que vivían como ratas y piojos (y con ellos). De vez en cuando, sus generales intentaban poner fin a esa situación de parálisis. Durante días, o incluso semanas, la artillería realizaba un bombardeo incesante —un escritor alemán hablaría más tarde de los «huracanes de acero» (Ernst Jiinger, 1921)— para «ablandar» al enemigo y obligarle a protegerse en los refugios subterráneos hasta que en el momento oportuno oleadas de soldados saltaban por encima del parapeto, protegido por alambre de espino, hacia «la tierra de nadie», un caos de cráteres, troncos de árboles caídos, barro y cadáveres abandonados, para lanzarse hacia las ametralladoras que, como ya sabían, iban a segar sus vidas.

(...) No es sorprendente que para los británicos y los franceses, que lucharon durante la mayor parte de la primera guerra mundial en el frente occidental, aquella fuera la «gran guerra», más terrible y traumática que la segunda guerra mundial. Los franceses perdieron casi el 20 por 100 de sus hombres en edad militar, y si se incluye a los prisioneros de guerra, los heridos y los inválidos permanentes y desfigurados —los gueules cassés («caras partidas») que al acabar las hostilidades serían un vivido recuerdo de la guerra—, sólo algo más de un tercio de los soldados franceses salieron indemnes del conflicto. Esa misma proporción puede aplicarse a los cinco millones de soldados británicos. Gran Bretaña perdió una generación, medio millón de hombres que no habían cumplido aún los treinta años (Winter, 1986, p. 83), en su mayor parte de las capas altas, cuyos jóvenes, obligados a dar ejemplo en su condición de oficiales, avanzaban al frente de sus hombres y eran, por tanto, los primeros en caer. Una cuarta parte de los alumnos de Oxford y Cambridge de menos de 25 años que sirvieron en el ejército británico en 1914 perdieron la vida (Winter, 1986, p. 98). En las filas alemanas, el número de muertos fue mayor aún que en el ejército francés, aunque fue inferior la proporción de bajas en el grupo de población en edad militar, mucho más numeroso (el 13 por 100). Incluso las pérdidas aparentemente modestas de los Estados Unidos (116.000, frente a 1,6 millones de franceses, casi 800.000 británicos y 1,8 millones de alemanes) ponen de relieve el carácter sanguinario del frente occidental... En efecto, aunque en la segunda guerra mundial el número de bajas estadounidenses fue de 2,5 a 3 veces mayor que en la primera, en 1917-1918 los ejércitos norteamericanos sólo lucharon durante un año y medio (tres años y medio en la segunda guerra mundial) y no en diversos frentes sino en una zona limitada. Pero peor aún que los horrores de la guerra en el frente occidental iban a ser sus consecuencias. La experiencia contribuyó a brutalizar la guerra y la política, pues si en la guerra no importaban la pérdida de vidas humanas y otros costes, ¿por qué debían importar en la política? Al terminar la primera guerra mundial, la mayor parte de los que habían participado en ella —en su inmensa mayoría como reclutados forzosos— odiaban sinceramente la guerra. 
Sin embargo, algunos veteranos que habían vivido la experiencia de la muerte y el valor sin rebelarse contra la guerra desarrollaron un sentimiento de indomable superioridad, especialmente con respecto a las mujeres y a los que no habían luchado, que definiría la actitud de los grupos ultra-derechistas de posguerra. Adolf Hitler fue uno de aquellos hombres para quienes la experiencia de haber sido un Fmntsoldat fue decisiva en sus vidas. Sin embargo, la reacción opuesta tuvo también consecuencias negativas. Al terminar la guerra, los políticos, al menos en los países democráticos, comprendieron con toda claridad que los votantes no tolerarían un baño de sangre como el de 1914-1918. Este principio determinaría la estrategia de Gran Bretaña y Francia después de 1918...
El problema para ambos bandos residía en cómo conseguir superar la parálisis en el frente occidental (...) Ambos bandos confiaban en la tecnología. Los alemanes —que siempre habían destacado en el campo de la química— utilizaron gas tóxico en el campo de batalla, donde demostró ser monstruoso e ineficaz, dejando como secuela el único acto auténtico de repudio oficial humanitario contra una forma de hacer la guerra, la Convención de Ginebra de 1925, en la que el mundo se comprometió a no utilizar la guerra química. En efecto, aunque todos los gobiernos continuaron preparándose para ella y creían que el enemigo la utilizaría, ninguno de los dos bandos recurrió a esa estrategia en la segunda guerra mundial, aunque los sentimientos humanitarios no impidieron que los italianos lanzaran gases tóxicos en las colonias. El declive de los valores de la civilización después de la segunda guerra mundial permitió que volviera a practicarse la guerra química... Los británicos fueron los pioneros en la utilización de los vehículos articulados blindados, conocidos todavía por su nombre en código de «tanque», pero sus generales, poco brillantes realmente, no habían descubierto aún cómo utilizarlos. Ambos bandos usaron los nuevos y todavía frágiles aeroplanos y Alemania utilizó curiosas aeronaves en forma de cigarro, cargadas de helio, para experimentar el bombardeo aéreo, aunque afortunadamente sin mucho éxito. La guerra aérea llegó a su apogeo, especialmente como medio de aterrorizar a la población civil, en la segunda guerra mundial. 
La única arma tecnológica que tuvo importancia para el desarrollo de la guerra de 1914-1918 fue el submarino, pues ambos bandos, al no poder derrotar al ejército contrario, trataron de provocar el hambre entre la población enemiga. Dado que Gran Bretaña recibía por mar todos los suministros, parecía posible provocar el estrangulamiento de las Islas Británicas mediante una actividad cada vez más intensa de los submarinos contra los navíos británicos. 
La campaña estuvo a punto de triunfar en 1917, antes de que fuera posible contrarrestarla con eficacia, pero fue el principal argumento que motivó la participación de los Estados Unidos en la guerra. Por su parte, los británicos trataron por todos los medios de impedir el envío de suministros a Alemania, a fin de asfixiar su economía de guerra y provocar el hambre entre su población. Tuvieron más éxito de lo que cabía esperar, pues,…, la economía de guerra germana no funcionaba con la eficacia y racionalidad de las  que se jactaban los alemanes. No puede decirse lo mismo de la máquina militar  alemana que, tanto en la primera como en la segunda guerra mundial, era muy superior a todas las demás. La superioridad del ejército alemán como  fuerza militar podía haber sido decisiva si los aliados no hubieran podido contar  a partir de 1917 con los recursos prácticamente ilimitados de los Estados  Unidos... los aliados se recuperaron gracias al envío masivo de refuerzos y pertrechos  desde los Estados Unidos, durante un tiempo pareció que la suerte de la guerra estaba decidida. Cuando los aliados comenzaron a avanzar en el verano de 1918, la conclusión de la guerra fue sólo cuestión de unas pocas semanas. Las potencias centrales no sólo admitieron la derrota sino que se derrumbaron (...)
¿Por qué, pues, las principales potencias de ambos bandos consideraron la primera guerra mundial como un conflicto  en el que sólo se podía contemplar la victoria o la derrota total? La razón es que, a diferencia de otras guerras anteriores, impulsadas por motivos limitados y concretos, la primera guerra mundial perseguía objetivos ilimitados. En la era imperialista, se había producido la fusión de la política y la economía. La rivalidad política internacional se establecía en función del crecimiento y la competitividad de la economía, pero el rasgo característico era precisamente que no tenía límites...  Era un objetivo absurdo y destructivo que arruinó tanto a los vencedores  como a los vencidos (...)
A Alemania se le impuso una paz con muy duras condiciones, justificadas con el argumento de que era la única responsable de la guerra y de todas  sus consecuencias (la cláusula de la «culpabilidad de la guerra»), con el fin  de mantener a ese país en una situación de permanente debilidad. El procedimiento utilizado para conseguir ese objetivo no fue tanto el de las amputaciones territoriales (aunque Francia recuperó Alsacia-Lorena, una amplia  zona de la parte oriental de Alemania pasó a formar parte de la Polonia restaurada —el «corredor polaco» que separaba la Prusia Oriental del resto de Alemania— y las fronteras alemanas sufrieron pequeñas modificaciones) sino otras medidas. En efecto, se impidió a Alemania poseer una flota importante, se le prohibió contar con una fuerza aérea y se redujo su ejército de  tierra a sólo 100.000 hombres; se le impusieron unas «reparaciones» (resarcimiento de los costos de guerra en que habían incurrido los vencedores) teóricamente  infinitas; se ocupó militarmente una parte de la zona occidental del país; y se le privó de todas las colonias de ultramar (...)



Fragmentos de "Historia del siglo XX" de Eric Hobsbawm: Cap. La era de las catástrofes.
Viñetas de Jacques Tardi

10 feb. 2020

Sobre Hobsbawm y el corto siglo XX

Eric Hobsbawm identifica y describe detenidamente el periodo 1914-1991, al cual llama el corto siglo veinte, como una etapa histórica coherente (Historia del siglo XX, 1914-1991 -Age of extremes. The short twentieth century-, Barcelona, Crítica, 1995). En una difícil síntesis, en algunos momentos brillante y en otros más que discutible, el historiador inglés se aproxima a la grandeza y miseria del siglo desde la consciencia de que nuestras encrucijadas actuales no son sino un producto de sus acontecimientos y sus tendencias. Desde esa perspectiva afronta nuestra capacidad o incapacidad para aprender de ese pasado.
El siglo corto es conceptualizado mediante una periodificación temporal asociada a varias metáforas. La "era de las catástrofes" de 1914-1945, la "edad de oro" de 1945 a 1973 y el "derrumbamiento" de 1973-1991.

A pesar de las objeciones que podemos realizar a algunos enfoques de Hobsbawm debe reconocérsele el mérito intelectual que supone su brillante labor de síntesis, así como las numerosas aportaciones y algunas lúcidas interpretaciones que contiene. Por otra parte, esta obra constituye la culminación de una notable obra histórica, representada especialmente por la trilogía que componen Las revoluciones burguesas, La era del capitalismo y La era del imperio...

Aunque Hobsbawm ha sido un historiador marxista atípico, que ha mantenido algunas distancias respecto a la ortodoxia, su larga fidelidad al Partido Comunista de Gran Bretaña puede estar en la raíz de algunas de las sensaciones generacionales que transmite el autor ante el giro producido por las transformaciones antitotalitarias del 89-91. Así parece totalmente sincero al señalar, que "las nociones morían, igual que los hombres: en el transcurso de medio siglo, él había visto derrumbarse, convertidas en polvo, varias generaciones de ideas" (p.181). Esa visión de hombre del siglo, resulta inseparable de esa vinculación a un marxismo que ha sido incapaz de dar cuenta de los procesos reales de cambio que se estaban desarrollando en el sistema mundial y a los auténticos procesos de mutación en marcha.

Desde el punto de vista crítico se percibe una clara insuficiencia en algunos útiles conceptuales y políticos empleados para analizar las corrientes profundas del siglo. En particular, sorprende el escaso protagonismo que concede al desarrollo de las instituciones democráticas-electorales como rasgo histórico específico posterior a 1945, así como la negativa a la utilización del concepto de totalitarismo respecto a las experiencias de corte estalinista. Tales limitaciones pueden estar relacionadas, como ha señalado Michael Mann (New Left Review, nº 214) con el hecho de que el gran ausente del libro de Hobsbawm es la evolución del pensamiento social contemporáneo, especialmente en términos de teoría política y sociológica, lo cual contrasta con la atención prestada al desarrollo de las culturas y a la ciencia dura (...)

La era de las catástrofes
En el siglo XX la humanidad ha estado al borde del abismo. Y en ocasiones se ha precipitado en él. La era catastrófica proporcionó dos guerras mundiales, la desaparición de los regímenes democrático-liberales de la mayor parte de Europa durante las primeras décadas del siglo, la eclosión de los fascismos, el triunfo y consolidación del estalinismo y la división del movimiento obrero internacional. Es forzoso estar de acuerdo en la calificación de Hobsbawm de etapa catastrófica. Mucho antes, el gran escritor revolucionario Víctor Serge habló de medianoche en el siglo.

Con gran acierto Hobsbawm establece el contraste entre el optimismo antropológico que se iba extendiendo en el siglo XIX, y el indudable progreso moral y humanización de las instituciones que se aventuraba para el siglo siguiente, con la realidad de la violenta regresión que ha supuesto, desde esa perspectiva, la centuria de las guerras totales, los genocidios, la reinvención del esclavismo a gran escala en el Gulag y los perversos terrores estatales.

La metáfora de la catástrofe o de la barbarie revela mucho más que una caracterización de una etapa del siglo. La tendencia a la catástrofe no es privativa de esas décadas ominosas y terribles. La barbarie es recurrente y sigue presente después de 1945 como una de las facetas más teribles de nuestro mundo. Al fin y al cabo, los barbaries del maoismo, del polpotismo, de las dictaduras militares latinoamericanas o de las guerras de Corea o Vietnam son posteriores a los horrores de la primera mitad del siglo.
Después de 1991 siguen presentes los signos de la catástrofe. La guerra limpia contra Irak va desvelando su horrible trasfondo ocultado a la opinión pública occidental, las matanzas y depuraciones étnicas de la guerra en Bosnia, la barbarie gran-rusa en Chechenia, el terrorismo indiscriminado contra la población civil en numerosas zonas del mundo, la persistencia en la brutal violación de los derechos humanos sólo combatida por débiles organizaciones internacionales o las grandes hambrunas en el África subsahariana son otros tantos ejemplos de las tendencias catastróficas del siglo...

La edad de oro
La "edad de oro" del capitalismo está constituida para el historiador inglés por las tres décadas que transcurren, aproximadamente, desde 1945 hasta 1973; desde la derrota de las potencias fascistas y sus aliados hasta el final del ciclo largo de expansión económica de la posguerra. En la "edad de oro" se desarrollan los sistemas de protección social en los países capitalistas avanzados, acaba el colonialismo, se produce el largo equilibrio entre superpotencias que caracterizó la "guerra fría", se acelera el avance tecnológico, etc. Lo más importante es que, asociado al nuevo ciclo demográfico y de acumulación, tiene lugar una trascendental transformación en las condiciones de vida de una gran parte de los habitantes del planeta. Por vez primera, desde el Neolítico, la mayor parte de los seres humanos dejan de vivir de la agricultura y la ganadería, y se desarrolla impetuosamente la urbanización del mundo.

El análisis de la "edad de oro" muestra claramente la doble perspectiva que guía la obra de Hobsbawm: análisis de un tiempo histórico concreto pero, también, estudio de un tiempo social donde operan transformaciones de largo alcance.

Sin embargo, ese nuevo ciclo demográfico, económico, social y cultural de la posguerra podría tener continuidad, tal vez afectando de forma diferente según las grandes áreas geográficas. No parece tan sencillo considerarlo completamente terminado... La aceleración de la mundialización o la nueva revolución telemática pueden considerarse tanto una nueva etapa como un desarrollo de algunas de las tendencias de “la edad de oro”. En definitiva, si el ciclo de desarrollo mundial enfatizado por el propio autor continua desarrollándose, esa periodificación propuesta carece de entidad, al mezclar niveles heterogéneos de tempohistórico que requieren, probablemente, distintos modelos conceptuales.

En otro plano, es necesario señalar la laguna analítica que supone la escasa atención prestada a los equilibrios sociales y políticos que caracterizan a las democracias electorales de los países occidentales en esa etapa. La desaparición de las condiciones para soluciones autoritarias (en la izquierda y en la derecha) durante la posguerra son elementos específicos básicos que permiten comprender la institucionalización de nuevas reglas sociales en esos estados nacionales de la Europa Occidental. Esa perspectiva se difumina ante el escaso protagonismo concedido en el análisis de Hobsbawm a los partidos socialdemócratas y a las fuerzas sindicales. 

El derrumbamiento
El "derrumbamiento" de 1973-1991 supone el final de los equilibrios internacionales nacidos en 1945 y mantenidos gracias a la guerra fría. Una imagen tan brutal debería justificarse muy convincentemente. Hobsbawm utiliza ese concepto intentando dar cuenta de forma unificada de diferentes series de acontecimientos: la desaparición de los estados comunistas europeos, el final de la guerra fría, la crisis de la economía mixta y la ofensiva neoliberal, la mundialización creciente de la economía-mundo y la crisis de identidad del estado-nación, la nueva división del trabajo, la nueva era tecno-informática, etc.(...)

El único hundimiento genuino acaecido en el último cuarto de siglo es el que ha afectado a los anticuados sistemas posestalinistas europeos. Para suavizar ese significado transparente, hablar de la reaparición del desempleo masivo en Occidente, de la crisis del Estado de Bienstar y de la reaparición de la extrema pobreza en las ciudades, admite muchos calificativos, pero la referencia a un “derrumbamiento” común parece excesiva en cualquier caso. En relación a otras zonas del mundo, como el sudeste asiático, ahora están viviendo su "edad de oro" desde el punto de vista de la acumulación de capital. Si utilizamos variables políticas no deberíamos olvidar que, en zonas geopolíticas como América Latina, en la última década han ido desapareciendo todas las viejas dictaduras que ensangrentaron sus naciones y se han generalizado instituciones democráticas electorales, excepto en Cuba. En suma, la metáfora del derrumbamiento sólo es útil para dar cuenta del fin de las dictaduras de origen comunista y completamente inapropiada para dar cuenta de la crisis específica del sistema mundial.
(...)

Juan Manuel Vera
Madrid, marzo de 1996. Una versión abreviada se publicó en Iniciativa Socialista nº 39, abril 1996

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