15 ago. 2019

Industria por sustitución de importaciones

Las manufacturas latinoamericanas antes de 1929 ocupaban un lugar secundario en la economía, orientada básicamente a la exportación y en el sector primario (exportación de materias primas). Por esto, los aranceles tenían básicamente una función aduanera y no de protección de las manufacturas locales.
La industrialización por sustitución de importaciones comenzó produciendo bienes de consumo final, que era la vía más fácil de iniciar el proceso. Ello se debía a que la tecnología requerida era menos compleja y necesitaba menores inversiones de capital, pero especialmente a que ya existía un mercado para dichos bienes. El proceso de industrialización presionó a la capacidad instalada. Había fábricas textiles que a principios de la década del '30 llegaban a trabajar en dos o tres turnos. Por lo general se aprovechó la capacidad instalada con posterioridad a la Primera Guerra Mundial, tal como ocurrió en Perú y Brasil. La industria cementera brasileña atravesó por esta situación. En la medida que el proceso se fue consolidando, aumentó la participación del sector industrial en el PIB
En la década del '30 existió en América Latina un motor de crecimiento, la denominada industrialización por sustitución de importaciones. Si bien se redujo la actividad de algunos sectores vinculados a la exportación, hubo otros que lograron incrementos realmente importantes, tal como ocurrió con los textiles, los materiales de construcción (especialmente cemento), la refinación de petróleo, las ruedas para automóviles, los productos farmacéuticos, los sanitarios y alimentos procesados, como conservas y pastas, dirigidos al mercado interno. A su vez los textiles se destacaban, ya que su tasa de crecimiento fue superiores al 10 por ciento anual durante los años 30. La principal excepción fue Brasil, que ya había conocido una industrialización temprana en los sectores de textiles, calzado, ropa y alimentos, lo que posibilitó que las industrias de bienes intermedios y las de bienes de capital. 
Fue importante el papel jugado por algunos nuevos empresarios, en buena parte provenientes de la Europa en crisis, como impulsores del proceso. En el caso de Sáo Paulo se estima que el empleo creció a una tasa anual de 10,9 por ciento en 1930-37. Los salarios reales parece que no tuvieron variaciones... 
Con la Segunda Guerra Mundial, la industrialización sustitutiva conoció un nuevo empujón, favorecida por el éxito de la experiencia anterior. El aparato industrial avanzó en su conquista del mercado interno y en algún caso, como el del Brasil, se lanzó en busca de mercados exteriores.
La industria latinoamericana surgió con la bendición del proteccionismo oficial. De este modo, los industriales, sabedores del control que tenían sobre un mercado cautivo importante, el mercado interno, dejaron de reinvertir en sus respectivas empresas, que con el correr de los años se fueron tornando cada vez más obsoletas y menos competitivas...
En numerosos casos, y pese al nacionalismo declarativo que acompañaba las políticas, las empresas a proteger eran claramente propiedad de firmas transnacionales. Esto fue particularmente visible en lo referente a la fabricación de automotores y en el sector químico y electrónico. Si bien en estos sectores inicialmente hubo algunas grandes fábricas de capital nacional, como en Argentina, posteriormente la mayor parte de ellas sería propiedad de empresas norteamericanas o europeas, pero que igualmente se beneficiaban de las ventajas del proteccionismo. De este modo, la principal característica de muchas de estas fábricas llegó a ser la obsolescencia de sus equipos y la producción durante años de modelos que en otras partes del mundo habían dejado de fabricarse. 
Durante la Segunda Guerra Mundial, la industria se especializó en la producción de bienes de consumo, concentrados en las industria alimenticia, textil, química y farmacéutica, para lo cual se aprovechó eficazmente la maquinaria adquirida durante la fase expansiva de los años '30. La profundización de la industrialización suponía un importante esfuerzo en la innovación del parque tecnológico, si se quería continuar con el proceso de crecimiento económico. Ello significaba mayor inversión, que no fue respondida. Requería de mayores importaciones de insumos y bienes de capital, lo cual tendió a incrementar la dependencia de las importaciones, en vez de resolver los problemas de la balanza comercial, tal como se pretendía. Requería de importantes inversiones en infraestructura, caminos y comunicaciones, hasta la producción de energía eléctrica, vital para la marcha de las fábricas. Dada la gran magnitud de esas inversiones, el argumento más generalizado era que el Estado debía suplir a los inversionistas privados, que carecían de semejante cantidad de capital. Este argumento reforzaba las tendencias más favorables a extender la participación del Estado en la actividad económica. 
Entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la Revolución Cubana se produjeron algunos cambios profundos en la estructura económica latinoamericana... La afirmación de las políticas económicas industrialistas, con el aval de la por entonces muy influyente CEPAL y de su principal impulsor, el economista argentino Raúl Prebisch, supusieron el encumbramiento de aquellos grupos que apostaron claramente por la industrialización, en detrimento de algunos sectores de la oligarquía tradicional exportadora. La planificación se convirtió en una importante arma de las políticas económicas y con ella el avance del intervencionismo estatal fue imparable y esto ocurrió en la mayor parte de los gobiernos de la región, con total independencia de su filiación política. Todo indicaba que en América Latina no existía una política económica alternativa a la industrialización. 
La apuesta por la industrialización y el énfasis en el mercado interno llevaron a descuidar las exportaciones y como consecuencia de ello disminuyeron las divisas generadas por las ventas al exterior y los ingresos del Estado provenientes de la recaudación aduanera. No sólo eso, ya que en ciertas oportunidades fue el sector exportador el que tuvo que subsidiar la aventura industrialista, con la consiguiente pérdida de competitividad para su propio desarrollo. Ante la falta de recursos, la reinversión en el sector exportador también comenzó a desaparecer... 
Otro grupo, de un peso cada vez mayor, que iba a apostar por la industrialización y por una creciente participación del Estado en la economía era el de la burocracia. Los militares destacaron ampliamente dentro de este grupo. Aludiendo razones de seguridad nacional, cayeron bajo su control fábricas de explosivos y armamentos, pero también de productos químicos, electrónicos y de todo tipo. Burócratas, militares y tecnócratas a partir del aprovechamiento de los presupuestos nacionales supieron sacar buen partido de todos cambios, en tanto fueron los encargados de gestionar y administrar la marcha hacia la industrialización. 
El intento de industrialización sólo pudo tener éxito en la medida en que caló muy hondo en la sociedad y en que fue capaz de aglutinar a vastos y diferentes grupos sociales en un equilibrio precario y bastante inestable. En primer lugar, se necesitaban acuerdos con los obreros industriales que disminuyeran el nivel de conflictividad laboral, lo que de alguna manera suponía introducir criterios de moderación en la explotación de la fuerza de trabajo por parte de los patronos, extremo éste con el que no siempre concordaban. Este acuerdo no era fácil de concretar, de ahí la importancia creciente de los populismos en el continente, reforzados eficazmente por políticas asistenciales y de previsión social. El Brasil de Vargas y la Argentina de Perón son ejemplos claros, pero no los únicos, de estas situaciones. 
Por otra parte, los sectores populares urbanos, en tanto consumidores, se encontraban en una postura de fuerza nada desdeñable... Lo esencial era garantizar su nivel de ingresos, su capacidad de consumo y la defensa de sus puestos de trabajo. En el caso de las dos primeras situaciones, el excesivo proteccionismo supondría un encarecimiento de los artículos de consumo, ante la subida artificial de precios favorecida por los subsidios y los aranceles. De ahí que resultara muy importante recubrir el discurso industrializador con un barniz nacionalista que planteara claramente que sólo un país con industria propia podía desarrollarse. Una vez instalados como trabajadores fabriles, la defensa de su puesto de trabajo era también la defensa del propio sector industrial, lo que explica claramente por qué ante la quiebra de numerosas empresas, de todo tipo, el Estado tuviera que aparecer como el padre salvador. 
Las necesidades industriales de importar insumos y tecnología extranjeros llevaron a la mayor parte de los gobiernos a tener monedas sobrevaluadas frente a las principales divisas extranjeras (dólar o libra esterlina, fundamentalmente), lo que tendía a recortar las ganancias de los exportadores.

Texto basado en información de:
http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/3110.htm

Preguntas:
1- Realiza una lista con las características que poseían las fábricas instaladas en América Latina durante el período conocido como I.S.I.
2- ¿Qué rol tuvo el empresariado extranjero en Latinoamérica?
3- Explica las expresión: "La industria latinoamericana surgió con la bendición del proteccionismo oficial".
4- ¿El modelo ISI o de crecimiento económico hacia dentro fue una necesidad  por las condiciones del mercado internacional o una decisión política  que tomaron los grupos dirigentes? Fundamenta tu respuesta.




               
a)    
¿Cuáles son las causas de la crisis de los
modelos Populistas en América Latina?
b)   
¿Cómo definirías la situación
económico-social de América Latina con la caída de los Populismos?

7 ago. 2019

El modelo I.S.I. y su agotamiento (PUE)

Situación económica en el periodo 1950-1973
     
Al comenzar la década de 1950, las economías de los países de América Latina mostraban un comportamiento desigual. Tres naciones: México, Brasil y Argentina —las más extensas y pobladas— habían alcanzado un considerable grado de diversificación productiva y poseían una industria en crecimiento, principalmente en las ramas química, petroquímica, metalúrgica y de maquinaria; en seguida se encontraban los países de nivel medio —Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela—, los cuales contaban con industria textil además de una incipiente industria química y metalúrgica; por último, en los restantes países de Centroamérica, las Antillas y el Cono Sur, la industria no había avanzado más allá de la producción de alimentos y tejidos, y todavía se mantenía a la agricultura como su actividad principal.

El proceso de industrialización mediante la sustitución de importaciones, puesto en marcha por los países latinoamericanos, se había originado como efecto de una situación de crisis económica mundial, y pudo mantenerse durante un periodo prolongado debido en gran parte a los conflictos económicos y políticos enfrentados por Estados Unidos entre 1929 y 1953. Sin embargo, una vez terminada la Guerra de Corea en 1954, Estados Unidos inició su recuperación económica, pudo retomar su puesto hegemónico e imponer a los países latinoamericanos nuevas formas de dependencia tanto en lo económico, con inversiones en bienes de capital y exportación de insumos industriales, como en lo político, presionando a los gobiernos del continente a adherirse al bloque occidental en el contexto de la Guerra Fría.

Al restaurarse la economía de Estados Unidos cambiaron las circunstancias político- económicas en el ámbito mundial, se restableció el comercio entre Estados Unidos y las economías europeas, lo cual provocó que las economías de los países latinoamericanos más avanzados comenzaran a manifestar algunos signos negativos, pues además de que en el comercio internacional se dio una fuerte discriminación contra las exportaciones latinoamericanas, cuando los estadounidenses estuvieron nuevamente en condiciones de destinar fuertes inversiones hacia el sector industrial al sur de sus fronteras, el modelo de crecimiento hacia adentro se vio seriamente afectado.

En el marco de la Alianza para el Progreso, creada por el presidente Kennedy, entre 1961 y 1965 América Latina recibió de Estados Unidos inversiones de capital por un promedio de 1,600 millones de dólares (mdd) anuales, cantidad aumentada hasta 2,600 mdd entre 1966 y 1970, y a 7,600 mdd entre 1971 y 1975. El financiamiento externo permitió que las economías industriales latinoamericanas mantuvieran un ritmo de crecimiento estable, que en los años de 1960 representó el 5.6% y en la década de 1970 llegó a un 5.9%. El crédito externo ayudó también a solucionar de momento los déficits presupuestales de los gobiernos, causados no sólo por las políticas proteccionistas que reducían la posibilidad de ingresos mediante el sistema de impuestos, sino porque la creciente participación del Estado en las actividades económicas provocaba un aumento del gasto público que obligaba a buscar otras fuentes de ingreso. Pero esta vía de solución provocó un creciente aumento de la deuda externa al grado de que, a fin de pagar intereses a los acreedores, los países tuvieron que recurrir a nuevos préstamos volviendo más severa la situación de dependencia económica con respecto a Estados Unidos, y generando un desequilibrio en la balanza de pagos de los países que habían intentado el camino del desarrollo.

Como medio de restaurar el equilibrio financiero, los gobiernos latinoamericanos instauraron políticas económicas utilizando una estrategia estabilizadora que consistió en reducir el gasto público fijando precios y salarios en un intento por mantener, cuando menos, aunque no consiguieron elevarse, los niveles de crecimiento logrados hasta entonces. Estas políticas, que en algunos casos tuvieron éxito a corto plazo (por ejemplo el “milagro mexicano” entre 1955 y 1965), a la postre desembocaron en drásticas devaluaciones y en una inflación creciente que detuvo el ritmo del crecimiento económico y derrumbó las expectativas de mejorar el nivel de vida de los sectores sociales más desfavorecidos.

El modelo de desarrollo económico hacía evidente su deterioro en momentos en que el mundo occidental se convulsionaba con la rebelión de la juventud estudiantil, lo cual se constituyó en expresión del descontento político y social y, muy particularmente, dirigía su protesta contra las viejas estructuras que no habían sabido adecuarse a las circunstancias del mundo en transformación. Con Francia como epicentro, la rebelión juvenil se manifestó en varios países europeos, en Estados Unidos y en México. En este último, la protesta juvenil tuvo un trágico desenlace al ser aplastada brutalmente durante la llamada “Noche de Tlatelolco” (2 de octubre de 1968) en la ciudad de México, cuando las autoridades gubernamentales —bajo la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz— dispararon contra la multitud congregada en un mitin. La cifra probable de muertos fue de más de 300 y los heridos sumaron miles, así como las personas aprehendidas. La tremenda represión, ocurrida días antes de que dieran comienzo los XIX Juegos Olímpicos, de los que México era sede, caló profundamente en la sociedad mexicana y obligó al siguiente gobierno a rectificar su papel frente a la juventud; el régimen adoptó una posición de apertura democrática que resultó ser más aparente que real.

Crisis

Además de las condiciones adversas de la dependencia, en los países industrializados de América Latina existían factores internos derivados del mismo modelo de desarrollo. A lo largo del proceso, y conforme fue creciendo la industria de manufactura con bienes duraderos (industria pesada), se requirió de mayores insumos y de tecnología más moderna que necesariamente debía adquirirse en el exterior; se llegó a una situación en la que aumentaban considerablemente las importaciones mientras disminuían las exportaciones en variedad y en cantidad, lo que reducía la entrada de divisas. Esto trajo como consecuencia que el sector exportador volviera a concentrarse en productos tradicionales como el petróleo, que constituyó a partir de entonces, principalmente para México y Venezuela, la fuente proveedora de las divisas necesarias para la importación de insumos. Eso creó una situación vulnerable que tendría graves secuelas que se hicieron evidentes al ocurrir la crisis del petróleo en 1973. De esta manera, el capital extranjero, predominantemente estadounidense, llegó a dominar las áreas más dinámicas de la economía latinoamericana en esta nueva etapa, caracterizada fundamentalmente por el desarrollo de la industria de transformación.

El crecimiento de la deuda se manifestó con mayor claridad a partir de la década de 1970, a causa del aumento en la importación de capitales extranjeros para cubrir las necesidades financieras de los programas de desarrollo. Durante esos años la banca internacional estuvo particularmente interesada en otorgar créditos a los países en vías de desarrollo, e incluso a algunos países socialistas, con el fin de reducir la pobreza como parte de la estrategia anticomunista característica de la Guerra Fría. Pero esta ayuda financiera aumentó la carga de la deuda externa, la cual hizo crisis en los primeros años de la década de 1980, la llamada década perdida.

Fuente: "El mundo moderno y contemporáneo", Gloria M. Delgado de Cantú, 2006

25 jul. 2019

Análisis del Film "Goo bye Lenin"

Good Bye, Lenin! from R.C. on Vimeo.

Imágenes sobre el muro de Berlín

https://infografiasencastellano.com/tag/historia/page/5/




https://microsite.20minutos.es/caida-del-muro-de-berlin/#section-1 Material recomendado, pincha en la siguiente imagen:

Breve cronología recordando el Muro de Berlín

Construcción del Muro de Berlín.
Muro de Berlín: cronología

Mayo de 1945-El Ejército Rojo captura Berlín y la ciudad es dividida en cuatro sectores: el soviético en el este, y los sectores estadounidense, británico y francés en el oeste.
Alemanes ven como crece
el muro día a día
1949- El ejército soviético bloquea a Berlín Occidental, que se convierte en una isla en la comunista Alemania Occidental. Los aliados envían provisiones desde el aire.
12 de mayo- se crea la República Federal de Alemania en Alemania Occidental. Doce días después, se funda la República Democrática Alemana en Alemania Oriental.

1953- Los trabajadores de Berlín Occidental se declaran en huelga para protestar por las condiciones laborales. El Ejército Rojo reprime las manifestaciones.

13 de agosto de 1961- Se cierra la frontera entre Berlín Oriental y Occidental y los soldados comienzan la construcción del muro. Lo que comienza como una cerca con alambre de púas se convierte con los años en una serie de paredes, cercas, torres de control y una guardia fuertemente armada. Se calcula que más de 200 personas murieron intentando cruzar la frontera.

1963- El presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, visita el muro y promete proteger a los habitantes de Berlín Occidental.

1973- Alemania Oriental y Occidental establecen relaciones diplomáticas.

1987- El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, visita Berlín y le pide al líder soviético Mikhail Gorbachov que derrumbe el Muro.

Mayo a setiembre de 1989- El gobierno húngaro abre la frontera con Alemania Oriental, en donde miles de personas abandonan sus hogares y se dirigen hacia Alemania Occidental. Fuga de alemanes orientales provocó tensión entre las dos alemanias.


Caída del Muro de Berlín.
Los alemanes
destruye el muro
4 de noviembre de 1989- El gobierno de Alemania Oriental renuncia tras una manifestación de millones de personas en favor de la democracia.

9 de noviembre- Miles de manifestantes de Alemania Oriental van hacia los puntos de control de la frontera exigiendo que los dejen pasar. Los soldados se quedan quietos mientras que miles de personas atraviesan la frontera. La gente comienza a derribar el Muro en medio del júbilo general. Finalmente el Muro de Berlín es derribado por ciudadanos de ambas republicas de Alemania.

3 de octubre de 1990 - Alemania Occidental y Alemania Oriental se reunifican.


Material elaborado gracias al aporte de: http://news.bbc.co.uk

25 jun. 2019

Documental "El camino hacia la libertad"



Especial de 80 minutos, narrado por Deon Cole, nos acerca una nueva perspectiva hacia el movimiento negro en Estados Unidos y la emancipación de la era de los Derechos Civiles. El documental utiliza relatos de primera mano, grabaciones de audio, imágenes de archivo nunca antes vistas, y películas caseras en crónica la vida afroamericana vivida por la gente común, en sus propias palabras, a través de 150 años de agitación social.

3 jun. 2019

Las revoluciones de 1968

"Las revoluciones de 1968" por Antonio Elorza, Santos Juliá y Sergio Raúl Arroyo (pdf, 24 páginas)


Una ola de revueltas estudiantiles y obreras, lideradas por rostros nuevos que pedían un mundo más justo, sacudió la conciencia internacional en 1968. Sus escenarios más emblemáticos fueron París, Praga y México, pero, aunque fueron sofocadas con palos, tanques y disparos, su subversivo mensaje logró llegar a todos los rincones del planeta. La revuelta estudiantil del mes de mayo en París fue el eficaz icono que acabó englobando a toda una serie de movimientos de protestas que, en distintos lugares del planeta, jalonaron aquel año de 1968 y que conmocionó al mundo.  
Puedes descargar dicho artículo en el siguiente link: 

LinkWithin