4 dic. 2011

Maestro Julio Castro

MAESTRO JULIO CASTRO    

“Los educadores, minoría privilegiada por cuanto su destino profesional los pone en la situación de crear y orientar el pensamiento colectivo, no pueden ni deben desertar de la tarea de poner claridad y realidad en el planteo de los problemas del Continente. Y ello vale tanto para el proceso de su formación, como para el sentido de las enseñanzas que impartan”.
Julio Castro


El jueves 1º de diciembre fue confirmado que los resultados de ADN de los restos hallados en el Batallón Nro. 14 el 21 de octubre pasado, en el marco de una de las excavaciones ordenadas judicialmente, corresponden a quien en vida fuera el maestro y periodista Julio Castro, un militante independiente.
Fue secuestrado en la mañana del 1º de agosto de 1977, a los 68 años, en la vía pública - en las inmediaciones de Francisco Llambí y Rivera. Estaba jubilado y había sido maestro rural y redactor responsable del entonces clausurado Semanario Marcha. Los forenses intervinientes encontraron signos de tortura y su muerte se debió finalmente a un disparo en la cabeza con un arma de alto calibre.
Julio Castro nació en pueblo La Cruz, a unos 20 km de la ciudad de Florida. Estudió Derecho y Ciencias Sociales. Fue maestro de curso, director de escuela común y de práctica, subinspector de Enseñanza Primaria, inspector departamental de Montevideo, profesor de filosofía de la educación y de metodología en los Institutos Normales, conferenciante sobre temas pedagógicos y sociales. Sindicalmente militó en la Unión Nacional del Magisterio, en la Federación de Asociaciones Magisteriales del Uruguay y a partir de 1945, en la Federación Uruguaya del Magisterio, entidad unitaria gremial que contribuyó a crear. Representó a los sindicatos de docentes en reuniones gremiales continentales, en Chile y en México. En 1939, junto a Carlos Quijano, fundó el semanario MARCHA. En 1971 fue fundador del Frente Amplio.
Fue autor de un conjunto de obras sobre temas educacionales, algunas de las cuales merecieron primeros premios en los concursos anuales de pedagogía convocados por el Ministerio de Instrucción Pública.


JULIO
En los huesos de Julio Castro está el más certero retrato de la dictadura militar. Dime a quién odias y te diré quién eres: a Julio lo mataron y lo desaparecieron porque era un hombre solidario y digno, porque jamás humilló ni se dejó humillar, porque era querido y queriente, porque era respetador y respetado, porque era un hombre vivido y sabio, el más modesto de los sabios, y su sencilla manera de vivir y de escribir ofendía a la arrogancia armada, y porque tenía un invencible sentido del humor, que siempre lo ayudó a ser más fuerte que el miedo.

Eduardo Galeano

AL HERMANO JULIO

Baqueano como era, en tantos caminos a través de sus artículos, pero también en la charla cotidiana, en las ruedas de amigos o en las vigilias de cada edición de Marcha (de la cual era redactor responsable), fue siempre profesor de una materia imprescindible: enseñaba América. Algunos conocemos los ecuadores de Ecuador, por ejemplo, a través de sus relatos, en los que habitaba el alma de los indios, de los gauchos, de los cholos, de la gente de la América secreta. Y también las anécdotas y dichos, luces y traiciones de partidos y caudillos, que Julio conocía personalmente, muchas veces.
Yo no sé si maestro se nace, pero siempre he creído que una condición del verdadero maestro es esa cosa, tan de Julio, de enseñar como sin proponérselo, sin el menor aire profesional, haciendo de la sabiduría casi una condición natural como de cuento junto al fogón compañero.
Guillermo Chifflet


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