20 nov. 2016

El Militarismo de Lorenzo Latorre

El camino hacia el militarismo
Junto a las discrepancias políticas entre caudillos y doctores, principistas o "netos", la nueva crisis de la república hay que buscarla en las medidas económicas adoptadas por el gobierno de Varela. El sostenido déficit de la balanza comercial y el incontrolable endeudamiento del Estado condujeron a Varela a continuar con la política de inconversión y a seguir endeudándose con bancos cursistas prácticamente en quiebra, como el Mauá. Al igual que en el 68, la sacudida financiera conmocionó al país. El año 1875 fue conocido como el "año terrible". Las clases conservadoras respondieron con el bloqueo unánime a todo crédito que no se formalizara con respaldo en oro. Cuando esto no pareció suficiente, buscaron la intervención directa del ejército en el gobierno, a fin de garantizar el orden necesario para sus negocios.
El orden tenía nombre y era el de Lorenzo Latorre. El ministro de Guerra había dado muestras de desaprobar la política financiera de Varela, su anterior protegido, y aceptó la propuesta que le presentaron la clase alta rural, el alto comercio y la banca orista.
¿Quién era Lorenzo Latorre?
Lorenzo Antonio de la Torre Jampen, nació en una familia de origen humilde. Su madre uruguaya y su padre Lorenzo, gallego, trabajaba como funcionario de la Aduana y en un pequeño local comercial. No pudo terminar sus estudios debido a que a los catorce años comenzó a trabajar como mandadero. Se enfrentó con su padre por diferencias en cuanto a las divisas.
Cuando abandonó su hogar paterno se unió a las fuerzas comandadas por Venancio Flores. Realizó la carrera militar rápidamente. Empezó como Alférez en el Batallón de Infantería “Florida” y luego de la victoria de Venancio Flores fue ascendido al cargo de Teniente 2º, con el que participa en la Guerra del Paraguay en 1866. Dos años más tarde, participó contra la Revolución de las Lanzas de Timoteo Aparicio. En 1872, se casó con Valentina González, con quien tuvo nueve hijos. 
En 1875, Latorre participó en el control de los trágicos hechos del 10 de enero, que provocaron el alejamiento del Presidente. Cuando asumió Pedro Varela, fue designado Ministro de Guerra y Marina, desde donde su influencia se hizo más notoria. Tenía tal influencia que ese mismo año una multitud perteneciente a las clases altas de la ciudad y a los grandes hacendados lo fue a buscar a su domicilio para pedirle que asumiera el control del Gobierno. Lorenzo Latorre que tenía 31 años de edad aceptó la responsabilidad y prometió un “gobierno honrado que marche con la opinión del pueblo”.
Su gobierno militar fortaleció el papel del Estado y aceleró el proceso de modernización de Uruguay, aunque son discutidos los métodos utilizados para el establecimiento del orden, por ejemplo el trato que recibían los detenidos en el “Taller de Adoquines”. En marzo de 1879, asumió como Presidente Constitucional aunque un año más tarde abandonó su cargo por la falta de apoyo de algunos sectores económicos.
Cuando renunció, se retiró primero a Yaguarón y más tarde a Buenos Aires donde se estableció en 1881. El 18 de enero de 1916, murió Latorre en una quinta cerca de Buenos Aires, a los 72 años de edad. En mayo de 1975 sus restos fueron repatriados por el gobierno militar y enterrados en el Panteón Nacional.
Gobierno de Latorre
Pese a su extracción colorada, Latorre no hizo un gobierno de partido. Salvo su ministro de Guerra, el gabinete estaba compuesto por civiles; igualmente, para ahorrar, redujo el número de efectivos de la tropa. Ejerció en cambio un poder discrecional fuera del marco de la Constitución y de la ley, reprimiendo con dureza a la prensa y a la oposición y desconociendo al Poder Judicial y las garantías individuales
La combinación de autoridad y nuevos recursos trajo aparejado un fortalecimiento del aparato estatal. Por primera vez el gobierno contó con armas superiores a las de sus posibles adversarios: los caudillos. Profesionalizó el Ejército e impuso el monopolio del Estado en la utilización de los fusiles Máuser y Remington, lo que le permitió el control de las revoluciones y de los caudillos. Por otra parte, la fragmentación del poder producida por la dificultad de comunicaciones remitió ante la extensión del servicio de correos y la incorporación del telégrafo, que permitía al Poder Ejecutivo contactarse a diario con los jefes políticos. Los brotes revolucionarios podían detectarse así en sus inicios y, gracias a la ampliación de la red ferroviaria, el Ejecutivo podía mandar rápidamente tropas a cualquier parte del país.
En otro orden de cosas, la administración se modernizó: jueces letrados en los departamentos; creación de registros públicos para tareas antes desempeñadas por la Iglesia; importantes codificaciones en materia civil, criminal y rural.
Por último, la ampliación de la esfera de acción estatal se reflejó en la Ley de Educación Común de 1877, que instituyó la enseñanza pública gratuita, obligatoria y parcialmente laica.
Terminado su mandato como gobernador provisorio, fue electo presidente por la Asamblea General. Esta, a su vez, había sido elegida con la abstención de la oposición. El período del nuevo presidente constitucional debía abarcar 1879-1883, pero apenas al año de haber asumido, Latorre renunció. La explicación del dictador fue que los orientales eran "ingobernables".

1 comentario:

Anónimo dijo...

hola, mi profesora me preguntó: ¿Que importancia política y económica tiene el desarrollo de las comunicaciones? ¿De qué modo el telégrafo y el ferrocarril colaboran con el gobierno en la derrota de los movimientos revolucionarios?

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