25/9/2014

Neobatllismo: características del gobierno de Luis Batlle Berres

En 1947 Luis Batlle Berres se ubicó en el sillón presidencial, tras la muerte de Tomás Berreta. Desde allí impulsó una política denominada "neobatllismo", por las similitudes que tuvo con la de su tío, José Batlle y Ordóñez.

La riqueza de la posguerra:
La Segunda Guerra Mundial significó para Uruguay una demanda sostenida de sus principales rubros exportables, permitiendo obtener año tras año saldos positivos en la balanza comercial. Por consiguiente, el país multiplicó sus reservas en oro y divisas y el índice de crecimiento global de su economía estuvo entre los más altos del mundo. Cuando la recuperación europea comenzó a revertir esta tendencia, la guerra de Corea, entre 1950 y 1953, reeditó la coyuntura favorable del comercio exterior uruguayo.
Los gobiernos que se sucedieron entre 1943 y 1958 respondieron al batllismo; primero en una versión atenuada, con Juan José de Amézaga, y luego plenamente, con Luis Batlle Berres. Éste último era partidario de un estado interventor que articulara armoniosamente los intereses de capital y del trabajo. Como su tío, pensaba, también, que en ocasiones el Estado debía optar por apoyar a los sectores más desfavorecidos.
Actividad portuaria (creartehistoria)

La industria como motor de la economía:
El eje de la política económica neobatllista fue la promoción de la industria, especialmente la de sustitución de importaciones. El modelo ISI, como se le llamó, aprovechaba la debilidad transitoria provocada por la guerra mundial en la industria europea para hacer nacer, en los países por ejemplo latinoamericanos, una industria propia. Las herramientas empleadas para el fomento industrial incluyeron aranceles preferenciales, exoneraciones fiscales, créditos baratos y tipos de cambio favorables. Así creció una industria de artículos de consumo -ropa, alimentos, bebidas, textiles- que exigió mano de obra e impulsó el desarrollo de sectores comerciales y de servicios.

La apuesta a la industria:
La política crediticia del Banco República es un claro ejemplo de la apuesta de los gobiernos del período por la industria, observa los datos en porcentajes sobre los créditos otorgados por el -Banco República:

AÑO               Pecuaria             Agricultura          Industria


1945                  60%                    19,7 %                19,9 %
1955                  38%                    21,7 %                40,8 %

El control del comercio exterior:
La política proindustrial se financió con las divisas provenientes del sector agropecuario. Para el neobatllismo, la actividad primaria debía suministrar los capitales para el desarrollo manufacturero, que actuaría como dinamizador general de la economía. Esta transferencia de recursos del agro a la industria se concretó a través del contralor del comercio exterior y la política de cambios múltiples, instrumentos ambos que habían sido ya empleados desde el período de Terra.
El contralor del comercio exterior consistía en asignar prioridades de valor, procedencia o destino a las exportaciones o importaciones, según el interés del país. La política de cambios múltiples implicaba que la cotización de la divisa variaba en función de tales criterios. Lo que sucedía en todos los casos, sin embargo, era que el estado "compraba" barato el dólar que ingresaban los exportadores por los productos del agro y vendía "caro" el que requerían los importadores. Como el monopolio del contralor lo tenía el Banco República, la diferencia quedaba a favor del estado. Esa diferencia subvencionaba las actividades económicas de interés -por ejemplo, la industria- o cubría necesidades del estado, como el presupuesto público o el pago de la deuda.

Industria textil (creartehistoria)Industria textil (creartehistoria)
Contradictoria realidad del agro:
Este traspaso de recursos no satisfizo a los ganaderos. Para aumentar la rentabilidad, bajaron la inversión y pidieron subsidios, agravando el estancamiento del rubro después de la etapa de oro de la posguerra.
Otros sectores fueron, en cambio, más dinámicos. Es el caso de la lechería, que duplicó la producción en una década, como también de algunos cultivos, como el trigo, el lino, el girasol, que pese a la desventajosa situación internacional tras la recuperación de la agricultura europea y la fabulosa expansión de la norteamericana, lograron, gracias a un decidido apoyo estatal, aumentar su área de explotación y sus volúmenes.

El neobatllismo: del apogeo a la derrota:
La "Suiza de América", como se identificó a nuestro país en éste período, se asentaba en una sociedad próspera e integrada; o eso creían muchos uruguayos. Pero detrás de esta mirada, la crisis germinaba.
La política neobatllista dividió las aguas: los obreros, un amplio espectro de clases medias y los industriales, vivían su hora de gloria. Un contingente desmedido de empleados públicos dependía del Estado, que extendía sus protectores brazos confiado en un desarrollo económico sin fin. El trabajo y la educación eran un camino seguro al bienestar y al ascenso social de las capas populares y medias.
Pero los estancieros veían el decrecimiento de sus ganancias en aras de una industria estrecha por el mercado interno. No sentían que se atendiera al agro, de donde provenía la riqueza del país. Los grandes comerciantes, los banqueros: todos quienes tenían empleados a su cargo, veían con temor la profusión de leyes que beneficiaban al trabajador y sentían el peso de la burocracia en el bolsillo.
Políticamente, los apoyos del batllismo se redujeron a la lista 15. Dentro del Partido Colorado se repetía la vieja división, aunque esta vez la oposición conservadora estaba constituida por los hijos de Batlle y Ordóñez, atrincherados en el diario El Día y en la "lista 14". El gran enemigo de Luis Batlle era, no obstante, Herrera, y por cierto, el viejo caudillo no escatimó críticas contra su adversario. Sus dardos apuntaban a la política económica, a la legislación social, a la demagogia, al clientelismo, a la corrupción que veía encarnados en "Luisito".

Crisis final del neobatllismo:
Terminado el período presidencial de Luis Batlle en 1951, el nuevo presidente electo, Andrés Martínez Trueba, quincista, solo permaneció un año en el cargo. El temor de una nueva candidatura de Luis Batlle para el siguiente ejercicio apresuró a sus adversarios a buscar una forma de cerrarle el camino. Como tantas otras veces, el recurso fue la reforma de la Constitución. La Carta finalmente aprobada en 1952 resultó del acuerdo entre los sectores conservadores de El Día y el herrerismo. El texto proponía volver a un Ejecutivo Colegiado en el que estarían representadas mayorías y minorías. Era una fórmula aconsejable en un momento en que se requería amplio respaldo popular y sobre todo, era una manera aceptable de compartir el poder entre los adversarios de Batlle.
Entre 1952 y 1958 se sucedieron dos gobiernos colegiados, en los que tuvo mayoría el Partido Colorado. La figura de "Luisito" volvió a dominar el escenario y obtuvo la mayoría abrumadora de los votantes en el segundo período (1955-1958). Pero el panorama político se había enrarecido. Era difícil conciliar opiniones y más aun ser operativo en un órgano de nueve miembros. La corrupción, lejos de erradicarse, se multiplicó.
Luis Batlle Berres y los campeones del '50 (creartehistoria)En lo económico, empezaba a advertirse la caída de los indicadores tras el fin de la guerra de Corea. La economía uruguaya comenzaba a decaer y los conflictos sociales volvían a aparecer. En medio de este incierto contexto surgieron nuevas figuras. Algunas, como Benito Nardone, serían claves en la siguiente elección.
Material elaborado por la docente, Claudia Solís Umpierrez, tomando como referencia: "Breve historia del Uruguay independiente"  de Benjamín Nahum, Banda Oriental, 1999. Pág. 153 a 156. "Historia III", Editorial Santillana 2001, Pág. 274 a 277. "El Uruguya Neobatllista 1946-1958" de Germán D'Elía, Editorial Banda Oriental.
Las imágenes son escaneadas por la docente de "Historia del Uruguay en imágenes" 36 volúmenes publicados por El País y B.S.E. 

18/9/2014

Ficha 4 para III Bachillerato S.H.

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL 1939-1945


1- Lee con atención el siguiente material de Ana Pfeiffer y Alberto Lettieri y responde:

“… la zona de Europa central y oriental quedó muy debilitada económica y políticamente desde la finalización  de la primera guerra mundial; la crisis del ’29 empeoró la situación y dejó a ésta región con un vacío de poder que en un futuro la Alemania de Hitler pretenderá ocupar. Durante esta década EE.UU. mantuvo una actitud aislacionista, Francia e Inglaterra se mantuvieron a la defensiva y no se impusieron a las primeras acciones de los alemanes. Japón, Italia y Alemania desarrollaron una política expansionista e imperialista sin ser detenidos por nadie.
Hitler desarrolló entre 1933-1939 una política exterior caracterizada por  establecer acuerdos con unos y otros para luego traicionarlos y seguir avanzando sin pausa hacia la anexión de los territorios a sus fronteras. De esa manera, logró que los Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia le reconociesen en 1934 la igualdad de condiciones para comenzar a rearmarse; en 1935 recuperó el Sarre; en 1936 militarizó Renania, ese mismo año firmó el pacto de entendimiento Berlín-Roma, y luego Tokio. En 1938 anexionó Austria; en 1939 se apoderó de los montes Sudetes, y ese mismo año las tropas alemanas ocuparon Bohemia y Moravia de Chescolovaquia; y finalmente, con la invasión alemana a Polonia en 1939, empezó la segunda guerra mundial.
Características de la guerra: el esfuerzo bélico de los beligerantes, se realizó sobre la base de aumentar la producción, agotando la inversión de capitales y disminuyendo el consumo. En el caso de Alemania, la política de rearme iniciada en 1934 le dio el predominio militar en Europa, y la posibilidad de llevar  adelante una guerra de ataque rápido y sorpresivo. Esta táctica era una estrategia para que la guerra durara poco tiempo y no exigiera un gran sacrificio económico. Sin embargo en el invierno de 1941-1942 la contraofensiva rusa y la decisión norteamericana  de participar en la contienda, modificaron la situación.
Comenzó entonces para el gobierno de Hitler (III Reich) un esfuerzo productivo acelerado que duró hasta finalizar el conflicto. La financiación del aumento productivo alemán se realizó con los recursos de los países vencidos y ocupados a los que Hitler sometió al pago de obligaciones.
Gran Bretaña planteó una estrategia defensiva a largo plazo totalmente opuesta a Alemania. Esta diferencia de planificación militar tuvo su contrapartida en las políticas económicas que también fue de largo plazo. Para financiar la guerra hay una activa intervención estatal mediante una importante deuda pública que se completó con bajas tasas de interés a largo plazo, y subvenciones para sostener los precios. La provisión de alimentos se realizó mediante acuerdos con los EE.UU. a pagar al finalizar el conflicto. En la economía norteamericano, los organismos estatales se orientaron a la fabricación de armamento, el resultado fue un aumento de la industria bélica en detrimento de la producción de bienes de consumo y como consecuencias, un desarrollo de la gran empresa con capitales muy concentrados, sobre la pequeña y mediana empresa.
El esfuerzo económico de la URSS en la segunda guerra mundial fue enorme si se tiene en cuenta su menor nivel de industrialización respecto de los demás aliados. En 1941, cuando Alemania atacó la frontera rusa, el gobierno de Stalin  decidió la relocalización de todas las plantas industriales ubicadas en la zona occidental y trasladarlas hacia los Urales donde estarían mejor protegidas del invasor; una táctica que significó un gran sacrificio social para la población de obreros que tuvieron que trasladarse o quedarse sin trabajo. El ahorro forzoso reduciendo el consumo de los ciudadanos a sus expresiones mínimas fue la manera de transferir recursos a favor del Estado (…)”

a) Según el texto, ¿Qué causas provoca la segunda guerra mundial? ¿Son estas causas profundas o inmediatas?

b) ¿Cómo financia la guerra Alemania, Estados Unidos y la URSS?


2- Lee el siguiente texto sobre el Régimen Nazi y su política racial:


Los nazis, que llegaron al poder en Alemania en enero de 1933, creían que los alemanes eran una "raza superior" y que los judíos, considerados "inferiores", eran una amenaza extranjera para la llamada comunidad racial alemana. 
Durante el Holocausto, las autoridades alemanas persiguieron a otros grupos debido a lo que consideraban "inferioridad racial": los romaníes (gitanos), los discapacitados y algunos pueblos eslavos (polacos y rusos, entre otros). Otros grupos fueron perseguidos por motivos políticos, ideológicos y de comportamiento, entre ellos los comunistas, los socialistas, los testigos de Jehová y los homosexuales. 
Para el año 1945, los alemanes y sus colaboradores habían asesinado aproximadamente a dos de cada tres judíos europeos como parte de la "Solución final", la política nazi para asesinar a los judíos de Europa. Si bien las principales víctimas del racismo nazi fueron los judíos, a quienes consideraban el mayor peligro para Alemania, entre las otras víctimas se incluyen 200 mil gitanos. Como mínimo, 200 mil pacientes discapacitados física o mentalmente, en su mayoría alemanes y que vivían en instituciones, fueron asesinados en el marco del llamado Programa de Eutanasia. Entre dos y tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados o murieron de inanición, enfermedades, negligencia o maltrato. Los intelectuales polacos no judíos fueron perseguidos y asesinados por los alemanes. Millones de civiles polacos y soviéticos fueron deportados para realizar trabajos forzados en Alemania o en la Polonia ocupada, donde generalmente trabajaban y muchas veces morían en condiciones deplorables. 
Desde los primeros años del régimen nazi, las autoridades alemanas persiguieron a los homosexuales y a otras personas cuyos comportamientos no se ajustaban a las normas sociales prescritas. Miles de oponentes políticos (incluidos comunistas, socialistas y sindicalistas), así como disidentes religiosos (como los testigos de Jehová), fueron perseguidos por oficiales de la policía alemana. Muchas de estas personas murieron como resultado de la encarcelación y el maltrato. 
Se establecieron los campos de concentración para detener a oponentes políticos e ideológicos tanto reales como supuestos. En los años previos al estallido de la guerra, los oficiales de las SS y la policía encarcelaban en estos campos a cada vez más judíos, romaníes y otras víctimas del odio étnico y racial. Para concentrar y controlar a la población judía y al mismo tiempo facilitar la deportación posterior de los judíos, los alemanes y sus colaboradores crearon ghettos, campos de tránsito y campos de trabajos forzados para los judíos durante los años de la guerra. Asimismo, las autoridades alemanas establecieron numerosos campos de trabajos forzados, tanto en el denominado Gran Reich Alemán como en territorios ocupados por los alemanes, para personas no judías a quienes los alemanes buscaban explotar laboralmente. 
Después de la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941, los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) y más adelante, los batallones militarizados de oficiales de la Policía iban detrás de las líneas alemanas para llevar adelante operaciones de asesinato en masa de judíos, romaníes y oficiales del partido comunista y del estado soviético. Las unidades alemanas asesinaron a más de un millón de hombres, mujeres y niños judíos junto con cientos de miles de otras personas no judías. Entre los años 1941 y 1944, las autoridades alemanas del régimen nazi deportaron a millones de judíos desde Alemania, los territorios ocupados y los países de muchos de sus aliados del Eje hacia los ghettos y los centros de exterminio, también llamados centros de la muerte, donde fueron asesinados en cámaras de gas diseñadas especialmente para tal fin.
Durante los últimos meses de la guerra, los guardias de las SS trasladaron a los prisioneros de los campos en tren o en marchas forzadas, también denominadas “marchas de la muerte”, en un intento por evitar que los Aliados liberaran a grandes cantidades de prisioneros. A medida que las fuerzas aliadas se trasladaban por Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar y liberar a prisioneros de los campos de concentración, así como a los prisioneros que estaban en el camino en marchas forzadas desde un campo hacia otro. Las marchas continuaron hasta el 7 de mayo de 1945, el día en que las fuerzas armadas alemanas se rindieron incondicionalmente a los Aliados.

a) ¿Qué objetivos sociales y económicos perseguía la política racial de Hitler?
b) Busca el significado de las palabras: “holocausto”, “genocidio” y “shoah (o shoá). ¿Cuál de ellas consideras más acorde a la hora de describir el texto anterior? Fundamenta.
c) Se dice que los crímenes cometidos en la Guerra son “crímenes de lesa humanidad imprescriptibles” ¿Por qué?

País
Militares
Civiles
Total
URRS
12.000.000
17.000.000
29.000.000
Polonia
597.000
5.860.000
6.270.000
Alemania
3.250.000
2.440.000
5.690.000
Yugoslavia
305.000
1.350.000
1.660.000
Rumania
450.000
465.000
915.000
Hungría
200.000
600.000
800.000
Francia
245.000
350.000
595.000
Italia
380.000
153.000
533.000
Reino Unido
403.000
92.700
495.000
EEUU
407.000
6.000
413.000
Checoslovaquia
7.000
315.000
322.000
Países Bajos
13.700
236.000
249.000
Grecia
19.000
140.000
159.000
Bélgica
76.000
23.000
99.000

3- Observa el siguiente cuadro superior sobre los caídos civiles y militares de la II Guerra Mundial: intenta extraer tres datos o conclusiones sobre la guerra a partir de los datos que se ofrecen.


4- Observa las siguientes imágenes: ¿Qué aspectos de la guerra crees que se transmiten en cada una? Realiza un comentario sobre las mismas, en lo posible incluir información.




5-Lee con atención los siguientes textos (extraídos de “Breve Historia del siglo XX” de Fernando García de Cortázar) hacen referencia, de una manera u otra, a las consecuencias de la guerra:


“Sería necesaria una catástrofe como la provocada por la Segunda Guerra Mundial, en suelo y carne europeos, antes de que las campanas de la sensatez europeísta sonaran con alguna fuerza. Fue durante el recuento de bajas materiales y espirituales de 1945 cuando los futuros padres de Europa, los Churchill, Monnet, Schuman…, al sentirse acogotados entre la hoz y el martillo y las barras con estrellas, forzaron la máquina institucional para una conjunción en serio. Con ella dejarían definitivamente atrás los proyectos idealistas…, poniendo en manos de economistas y abogados de sentido práctico la integración del continente…” 

“Después llegaron las hecatombes, los estragos, las deportaciones y los sufrimientos de la Segunda Guerra Mundial, que suscitaron en centenares de millones de seres humanos la convicción de que un mundo mejor, pacificado, justo y libre nacería indefectiblemente tras la derrota del nazismo. En fin, la bomba de Hiroshima fue asumida de una manera apocalíptica por todos, a excepción de los japoneses. Fue la bomba la que puso punto final a la guerra. Se pensó que este sumo mal había producido un sumo bien al salvar millones de vidas. De hecho, la bomba de Hiroshima anunciaba una nueva era en la que el arma termonuclear sería una espada de Damocles suspendida permanentemente sobre la humanidad.” 

“Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los aliados occidentales estaban convencidos de que la amenaza soviética no era comparable a la que había representado la Alemania nazi en los años treinta. Los informes del espionaje, las embajadas y otros asesores,…, confirmaban habitualmente,…, que el riesgo de agresión procedente de Moscú era menos. Sin embargo, la industria militar había alcanzado una autonomía imparable. Si no había guerra de fuego, habría guerra de hielo. Si no era real, al menos virtual. En todo caso, la guerra era necesaria. 
Lo asombroso de esta guerra que nunca existió es que medio mundo ha estado convencido durante cuarenta años de su estallido, más o menos inminente.”

a) Realiza una lista, de dichas consecuencias con tus palabras. Busca información sobre otras consecuencias que no se mencionen en los textos.
b) ¿Qué características de la Guerra Fría se mencionan en los textos?

11/9/2014

La crisis del '29 y el Gople de Terra

La caída de la Bolsa de Nueva York en 1929 tuvo repercusiones de carácter mundial, provocó la caída de las exportaciones y una grave crisis económica, que vía Europa llegó a América Latina. En el caso de nuestro país, la grave crisis económica tuvo repercusiones de carácter socio-económico, sumado a discrepancias políticas que, finalmente, desembocaron en la dictadura de Terra.

El plan anti-crisis y sus costos sociales
La dramática reducción de las exportaciones entre 1929 y 1932 se hizo sentir en todos los sectores. El Consejo Nacional de Administración propuso un plan para enfrentar la crisis. Las medidas pretendían no solo paliar el déficit de la balanza comercial, sino frenar la devaluación acelerada del peso uruguayo.
Por distintas razones, las disposiciones perjudicaron tanto a los exportadores como a los importadores y a las empresas extranjeras.
La inflación desatada y el cierre de empresas repercutieron en los trabajadores. A fin de compensar la rebaja del salario real se instauró la "semana inglesa", que reducía el horario laboral, y se promovió una política de obras públicas contra la desocupación. Los efectos de la crisis golpearon a toda la población, pero las clases conservadoras no estaban dispuestas a pagar un precio tan alto y el problema se trasladó al plano político.

El golpe de Estado
En las elecciones de 1930 habían triunfado los batllistas, logrando la mayoría en el Consejo Nacional de Administración, al que correspondía la dirección de la política económica. El presidente Terra pronto marcó distancia del batllismo y discrepó con las medidas tomadas por C.N.A. En esto fue respaldado por los conservadores colorados, el herrerismo y el Comité de Vigilancia Económica. Como respuesta, el batllismo hizo acuerdos con el nacionalismo independiente, rama disidente de la mayoría herrerista, para impulsar el plan anti-crisis.
La gran abstención en las elecciones de 1932, que debían renovar parcialmente los integrantes del Consejo de Administración, fue interpretada por Terra como un juicio negativo a la política del Consejo Nacional de Administración. Convencido de que el presidente debía intervenir en la conducción económica y de que no podía esperarse hasta que hubiera una reforma constitucional, el 31 de marzo de 1933 disolvió el Consejo y las cámaras.
El golpe contó con la adhesión expresa del herrerismo, el riverismo y otros colorados conservadores; sus apoyos sociales fueron el Comité de Vigilancia Económica (con el predominio del sector agroexportador) y las clases conservadoras en su conjunto. En su contra, se contaron batllistas, nacionalistas independientes, socialistas y comunistas. La población, en general, no mostró mayor signo de resistencia.
Suicidio de Brum, ex-presidente, colorado y batllistas, en oposición al golpe de Terra (creartehistoria)
Imágenes sobre el suicidio de Brum  (ex-presidente, 
colorado y batllistas), su muerte representó el quiebre 
institucional y una muestra de oposición al golpe de Terra.
Momentos previos al suicidio de Brum (creartehistoria)
La "República conservadora"
Durante la breve dictadura de Terra hubo persecución, prisión y exilio; censura de prensa y limitación de libertades, pero no se prohibió la actividad de los partidos. La intención del presidente y sus aliados fue poner un Ejecutivo fuerte en la dirección económica. Rápidamente se convocó una Convención Constituyente. La nueva Constitución fue plebiscitada en abril de 1934. En ese mismo acto se eligieron senadores y diputados, con la ausencia de nacionalistas independientes y batllistas, que no presentaron listas ni votaron. Una disposición excepcional habilitó a la Constituyente a elegir al presidente y éste a hacer lo propio con los gobiernos departamentales. El candidato único fue Gabriel Terra. En el senado, según el acuerdo pactado, la mitad correspondió a los terristas y la otra a los riveristas. De este modo, se inauguró un nuevo período constitucional, marcado por la representación parcial del espectro político y la participación directa de  hombres del agro y la empresa en el gobierno.

Entre el intervencionismo y el capital privado
Pese a sus compromisos con los grupos vinculados al capital nacional y extranjero, Terra mantuvo cierta autonomía de acción. Aplicó políticas tendientes a favorecer a las empresas extranjeras, al sector agro-exportador y a la industria, pero no dudó en fortalecer al Estado. Tal vez su pasado batllista o un pragmatismo consciente de la falta de iniciativa privada le llevaron a concebir proyectos de corte intervencionista o a la creación de empresas mixtas  (por ejemplo: Conaprole). El Estado interventor de Terra, sin embargo, había cambiado de perspectiva y de aliados. Actuaba en la economía para apuntalar -no para sustituir- al capital privado; era un "estado nodriza", que lejos de hacer frente al sector empresarial, estaba dispuesto a complementar sus esfuerzos.
Las medidas de corte más dirigista se aplicaron al control de cambios y del comercio exterior. El Banco República tuvo el monopolio de la venta de moneda extranjera, derivando la diferencia de cambios a su favor, hacia políticas de incentivo a la producción o de compensación social. Estas últimas se basaron en el asistencialismo, que buscó atenuar los efectos de la crisis.
Muerte de Grauert (creartehistoria)
Julio Cesar Grauert concurre a un acto político el 23 de octubre
de 1933 en la ciudad de Minas, a su regreso el  auto es interceptado
por la policía cerca de Pando. Estos abre fuego y el joven
dirigente colorado batllista muere por las heridas 3 días después.
Julio Cesar Grauert (creartehistoria)



Entierro del joven radical  dirigente batllista Grauert (creartehistoria)
Discurso de Luisina Luisi (creartehistoria)La policía intenta dispersar el entierro que se transformó en toda una manifestación (creartehistoria)
El entierro de éste joven radical  dirigente batllista fue una verdadera
manifestación política, donde  hombres y mujeres expusieron oratoria
emotivas y cargadas de ideas políticas (izquierda: discurso de Luisina Luisi),
debieron  enfrentar los gases lacrimógenos de la policía.


Material elaborado por la docente, Claudia Solía Umpierrez,  tomando como base información de: "Uruguay 1929-1938: depresión y desarrollo fabril" de Raúl Jacob s/d. "El impacto de la crisis del '29, los reformismos y aperturas políticas desde mediados de la década del '30" de Lucia Sala de Tourón.
Las imágenes son escaneadas de "Historia del Uruguay en imágenes", 36 capítulos publicados por El País y B.S.E.

6/9/2014

La II Guerra mundial y la "solución final"

El antisemitismo feroz de Hitler fue abiertamente reconocido en los inicios de su actividad política, y el afán de los nazis de “limpiar” Alemania de judíos alentó sus acciones violentas contra esta comunidad desde los orígenes de esta fuerza política. Sin embargo, la instrumentación de un plan para exterminar a los judíos europeos con todo lo que esto significa –construcción de una infraestructura, las fábricas de la muerte; organización de un sistema de transporte, un altísimo número de personas a cargo de diferentes tareas, la adopción de un método que posibilitara asesinatos en masa– fue resultado de un proceso que resulta muy difícil de explicar. Si bien al terminar la Segunda Guerra Mundial el Holocausto fue percibido como una tragedia, llevó tiempo tomar conciencia de su profundo y estremecedor alcance y significación, en el sentido de que “la producción en serie y racional” de la muerte de seres humanos se había engendrado en el seno de la civilización occidental y utilizando los recursos provistos por la ciencia y la tecnología del mundo moderno. ¿Cómo ofrecer interpretaciones racionales a una experiencia límite atravesada por horrores inimaginables? ¿Quiénes y cómo hicieron posible la concreción del Holocausto? 

El nazismo, según Hannah Arendt, no solo fue un crimen contra la humanidad sino contra la condición humana. Hitler nunca dejó lugar a dudas sobre el odio que sentía por los judíos y acerca de la responsabilidad que les asignaba en la derrota alemana de 1918. Pero estas obsesiones ideológicas del Führer no son suficientes para explicar el genocidio judío. La materialización de los fines expansionistas y raciales nazis fue resultado de un proceso en el que se articularon, tanto el papel de líder carismático de Hitler avalando, muchas veces en forma encubierta, la política antijudía que se fue concretando en su gobierno, como las acciones y fines de otros actores quienes con mayor o menor grado de compromiso acordaban con esa política, y todo esto en relación con una combinación de factores –tales como las consideraciones económicas y los avatares de la guerra– que generaron condiciones propicias para el Holocausto.

En el debate historiográfico sobre el genocidio judío, el espinoso problema de las responsabilidades se entrelaza con los interrogantes en torno a cómo y cuándo el afán de “purificar” a la población europea se encarnó en los campos de exterminio... El Holocausto es entendido como resultado de un proceso de radicalización de la política antijudía, con diferentes hitos, y el análisis de este proceso se inscribe en un interrogante mayor: cuál era la naturaleza del Estado nazi (...)
 La política nazi se manifestó de dos formas paralelas: por una parte medidas de corte legal destinadas a excluir a los judíos de la sociedad, privarlos de sus derechos civiles y llevarlos a la ruina económica; y simultáneamente campañas discriminatorias y acciones violentas dirigidas a forzarlos a emigrar de Alemania.
Antes de que estallara la guerra hubo tres principales oleadas antijudías: la de 1933, instigada básicamente por la SA; la de 1935, que desembocó en la sanción de las leyes de Nuremberg, y la tercera, mucho más violenta, en 1938. Poco después de que asumiera Hitler, los sectores más radicalizados de la base del partido organizaron una intensiva campaña de propaganda y un boicot económico contra negocios y empresas judíos. El 1 de abril de 1933, los comercios judíos fueron rodeados por piquetes de miembros de la SA para impedir la entrada de clientes. El ministro de Economía, Hjalmar Schat, se opuso alertando sobre la posible reacción negativa de los gobiernos occidentales. A estas acciones siguió un período de relativa calma.

Dos años después, nuevamente las demandas de las bases más radicalizadas del nazismo condujeron, con el beneplácito de Hitler, a la sanción de normas decididamente discriminatorias de los judíos alemanes. A mediados de septiembre de 1935, en el mitin anual del Partido Nacionalsocialista, el Führer anunció la sanción de la Ley para la Protección de la Sangre Alemana y la Ley de la Ciudadanía del Reich. La primera prohibió las relaciones sexuales entre no judíos y judíos, ya sea vía el matrimonio o las extramatrimoniales. Esa disposición se amplió también a los matrimonios entre alemanes y gitanos o negros. Las infracciones se castigaban con prisión. Esta norma incluyó dos prohibiciones adicionales: los judíos no podían izar la bandera nacional, y tampoco podían contratar a no judíos como personal doméstico. La segunda ley despojó a los judíos de su ciudadanía alemana y les prohibió ejercer un cargo público. El primer decreto para la ejecución de esta ley determinó, en noviembre de 1935, quién debía considerarse judío (...)

La elaboración y aplicación de esta legislación fue posible porque juristas, jueces, fiscales del ministerio público, abogados, funcionarios de la administración de justicia se prestaron para conferirles legalidad. Su sanción fue acompañada por una gran campaña de prensa oficial, que aplaudió la decisión del Führer de separar arios de judíos en el seno de la comunidad alemana. Todo el mundo supo de la entrada en vigor de esta legislación sin que hubiera críticas ni condenas: fue tratada como una cuestión de política doméstica de Alemania.

La tercera oleada comenzó en la primavera de 1938, con las acciones destinadas a excluir a los judíos de la vida económica. Esta “arianización” cerró negocios y obligó a los judíos a vender por precios miserables sus propiedades. Todo esto acompañado por acciones violentas contra negocios, personas y sinagogas. Con el traspaso obligado de los bienes judíos, los principales beneficiarios fueron grandes empresas como Mannesmann, Krupp, Thyssen, IG-Farben, y bancos importantes como el Deutsche Bank y el Dresdner Bank. Médicos y abogados también fueron beneficiados con la expulsión de judíos del ejercicio de dichas profesiones.

En la noche del 9 al 10 de noviembre, la llamada “Noche de los Cristales Rotos”, se alcanzó el punto más alto de esta campaña cuando se lanzó un violento programa alentado abiertamente por Goebbels pero con el respaldo de Hitler, que optó por posicionarse en un segundo plano. La acción fue puesta en marcha como respuesta al atentado llevado a cabo por un judío polaco que costaría la vida a un funcionario de la embajada alemana en París. Los judíos, según Goebbels, “deben sentir de una vez por todas la total furia del pueblo”. Los jefes nazis enviaron instrucciones a sus hombres en todo el país: los ataques tenían que aparecer como reacciones populares y espontáneas. En pocas horas estallaron graves disturbios en numerosas ciudades. Las vidrieras de los negocios judíos fueron destrozadas y los locales saqueados, se incendiaron centenares de sinagogas y hogares, y muchos judíos fueron atacados físicamente. Al finalizar la ola de violencia, la comunidad judía fue obligada por decreto a pagar una “multa de expiación” de mil millones de marcos y se la hizo responsable del pago de los daños causados en sus propiedades. Después de esta oleada, muchos judíos emigraron en condiciones cargadas de miedos y riesgos (...) a partir de este momento se asignó a las SS, los antisemitas más “racionalmente” organizados, la coordinación e instrumentación de la política antijudía.

Al mismo tiempo que las ideas antisemitas se encarnaban en actos criminales, las SS (con el apoyo de profesionales y sectores de la burocracia estatal) descargaban su fuerza asesina, en forma más o menos encubierta y quebrando las normas jurídicas del Estado, sobre otros “enemigos y subhumanos”: la izquierda, los gitanos y los disminuidos físicos y mentales.

El primer campo de concentración comenzó a funcionar poco después de que Hitler llegara al gobierno. Fue creado en Dachau, un pequeño pueblo alemán cerca de Munich, en marzo de 1933, para albergar a los presos políticos, la mayoría de ellos comunistas y socialdemócratas, que así quedaban sometidos al trato brutal de las Unidades Calavera de las SS, al margen de toda garantía legal. Al poco tiempo llegaron otros grupos, entre ellos los gitanos, que al igual que los judíos eran considerados de raza inferior; los ampliamente despreciados homosexuales; los Testigos de Jehová, que se negaban a servir en el ejército. A medida que aumentaba la persecución sistemática de los judíos, crecía el número de los confinados en Dachau. Al calor del pogrom de 1938, miles de judíos alemanes fueron recluidos en el campo. Durante el verano de 1939, después del Anschluss llegaron varios miles de austríacos; este fue el primer caso de traslado de personas provenientes de los países que serían ocupados por los alemanes en el transcurso de la guerra. El comandante de Dachau, Theodor Eicke, posteriormente fue designado inspector general de todos los campos de concentración.
Museo de Dachau

Para 1939, además del campo de Dachau existían otros cinco campos de concentración: Sachsenhausen (1936), Buchenwald (1937), Flossenbürg (1938), Mauthausen (1938) y Ravensbrueck (1939). A partir de la guerra, con nuevas conquistas territoriales y grupos más grandes de prisioneros, el sistema de campos de concentración se expandió rápidamente hacia el este.

Hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, aunque el trato discriminatorio de los judíos de Alemania incluyó la violencia, la política del Tercer Reich propició básicamente la expulsión más que su eliminación. Durante un tiempo se evaluó la posibilidad de trasladarlos a la isla de Madagascar, la colonia francesa frente a la costa de África. Después de La Noche de los Cristales Rotos, en enero de 1939, Göring creó una oficina central para la emigración judía que incrementó el poder de las SS sobre cómo resolver el “problema judío”. Dicho organismo quedó bajo la supervisión de Heydrich, el jefe del Servicio de Seguridad de las SS. La idea de matar como “solución final al problema judío” fue tomando cuerpo a partir de la ocupación de Polonia y más decididamente en el marco de la campaña contra el régimen soviético.

Respecto de la política antijudía del nazismo, la guerra planteó en parte nuevos problemas –creció el número de judíos en los territorios bajo el dominio alemán– y en parte generó condiciones propicias para que las obsesiones del nazismo se encaminaran hacia los campos de exterminio...

La orgía de atrocidades que siguió a la invasión de Polonia eclipsó la violencia desplegada en Alemania hasta ese momento. Al entrar en las ciudades y poblaciones, los nazis dieron rienda suelta a un sinfín de vejaciones y humillaciones contra todos sus habitantes; no solo los judíos cayeron ante la furia devastadora de los invasores. Los asesinatos de los Einsatzgruppen comenzaron con la aniquilación de la intelligentsia polaca. Según Heydrich: “La solución del problema polaco –tal como se ha dicho ya varias veces– será diferente para la clase de los jefes y para la clase inferior de los trabajadores polacos. En los territorios ocupados queda, como máximo, un tres por ciento de la clase de los jefes. Pero este tres por ciento debe hacerse también inofensivo; para ello serán llevados a campos de concentración. Los Einsatzgruppen debe elaborar listas, incluyendo los jefes, y listas de la clase media: profesores, curas, nobles, legionarios, oficiales liberados, etc. Estos deben ser igualmente detenidos”.

3/9/2014

Ruan en ruinas

Aparte de algunas bombardeo alemán en 1940, la ciudad de Rouen (Ruan) ha sido esencialmente el blanco de los aviones aliados. Ya bombardeada por los ejércitos del aire británico y estadounidense en septiembre de 1942 y septiembre de 1943, la ciudad experimentó varias oleadas de incendios de importancia en 1944 Después del 19 de abril, una operación a gran escala para dificultar la retirada alemana y para promover el avance de las tropas (que permite el aterrizaje) se lleva a cabo a partir de mayo 30 a junio 5. Durante la aglomeración "Semana Roja" está fuertemente afectado: además de objetivos militares (puentes sobre los patios de Seine, portuarias y ferroviarias), el Patrimonio Arquitectónico (catedral, iglesias, palacios de justicia, etc) y la infraestructura fueron  gravemente afectados. El 25 de agosto, los aviones aliados bombardearon fuertemente al ejército del general von Kluge,  quien se retiró después de escapar del cerco de Falaise. Cuando la ciudad fue liberada el 30 de agosto, quedaba bastante destruida, como se muestra en la fotografía de "Ruinas de Rouen" , tomada probablemente en ese momento. El número de civiles en Rouen se estima en 3.000 personas. Las imágenes ampliamente difundidas de las ruinas de Rouen tienen valor documental sino también un carácter político y simbólico...

El análisis de imagen


Una ciudad sin agallas
Tomada en agosto de 1944 como parte de un ensayo fotográfico, Ruinas de Rouen muestra la ciudad desde la torre del campanario de la catedral (en sí sigue en pie, pero muy dañado). El documento ofrece la primera impresión de una ciudad desgarrada , ya que es la depresión central golpea al espectador en primer lugar. De hecho, el vacío dejado por las bombas contradice con los edificios que quedan en pie, más en el fondo. Si distinguimos de hecho una ciudad ligeramente menos afectada aún más, el contraste (entre sólido y vacío, entre los edificios oscuros y el páramo blanco) es aún más marcada. Así mismo, si uno mira los detalles de los edificios destruidos visibles en el centro y en la izquierda de la fotografía, se puede ver que son como vacía. Las secciones de pared o marcos de metal ahora inútiles que dejan abiertos y proporcionan una impresión esqueleto y casi fantasmal. En la planta, suponemos un campo de escombros donde unos pocos volúmenes sobresalen aún más amenazante que tranquilizadora... también se caracteriza por la ausencia de cualquier rastro humano. Ninguna actividad, ningún vehículo, no hay gente, tiende a calificar esta escena de desolación, desierto y ruinas.

Interpretación

¿El precio de la libertad?
Clic en la imagen para ampliar
El autor de Ruinas de Rouen es probable que sea un fotógrafo vinculado al ejército aliado, aunque también podría ser un reportero francés más independiente que se le permitió tomar desde este punto de vista. Al igual que con muchas imágenes de la ciudad destruida, el cliché oye primer testigo de la violencia de los combates que marcaron Rouen entre abril y agosto de 1944 y la destrucción que causó. Más allá de este valor documental Ruinas de Rouen también tiene un significado simbólico ambivalente que puede ser interpretado de manera diferente. Para los aliados, la fotografía puede evocar poder de ataque de un ejército que marcha hacia la victoria. La destrucción de la ciudad no vuelve entonces a las víctimas civiles o la pérdida de un patrimonio, sino la aniquilación del ejército nazi derrotado que se habían refugiado allí. Para los nazis y sus colaboradores se puede utilizar (a partir de las imágenes más antiguas de las ciudades bombardeadas por los aliados) para mostrar a la gente todavía bajo control alemán en esa fecha que los "libertadores" son criminales mucho peores que "ocupante" amigo... Por último, plantean la difícil cuestión del precio de la libertad. Las Ruinas de Rouen (como los de Le Havre y Caen) ciertamente evocan a la vez el caos y el renacimiento, la destrucción y la reconstrucción en forma, dolor y esperanza, la muerte y la alegría.

Autor: Alban Sumpf


Bibliografía
AZEMA, Jean-Pierre, de Munich a la Liberación, 1938-1944 , París, Editions du Seuil, 1979.
Pessiot, Guy, Historia de Rouen: 1939-1958 , Rouen, ediciones PTC, 1983.
Vallat, Jean-Claude, Francia, bajo las bombas americanas 1942-1945 , París, Librería Nacional, 2001.
Wieviorka, Oliver, Historia del desembarco de Normandía. Levántate y Liberación de París 1941-1944 , París, Ediciones del Umbral, coll. "El Universo"? 2007.

Fuente: http://www.histoire-image.org/

30/8/2014

Ficha 5 para 3er. año de Ciclo Básico

Modernización en el UruguayUruguay en las últimas décadas del siglo XIX


En la imagen superior se mencionan una serie de factores de inestabilidad o problemas que vivía Uruguay en los inicios de su vida independiente:


a) Realiza una lista de los mismos
b) ¿Cómo afectan, esos factores de inestabilidad, la vida política y económica del país?

Lee con atención el siguiente texto y los datos inferiores:




2- Explica el siguiente fragmento. “la lana quebró la edad del cuero y fue un vehículo de modernización”.
3- ¿Qué medidas de Latorre favorecen la estancia mixta?
4- Observa los datos que aparecen en los cuadros ¿qué conclusiones se puede extraer del mismo?

EL TELÉGRAFO

“En el pago de Santa Isabel, en el Paso de los Toros del Río Negro, se vivía en 1885, la antigua vida. 
Años antes había llegado a la margen del gran río una falange de hombres de la ciudad, que iba dejando a su paso, unos hilos vibrantes, que pasaban de un poste a otro, enlazándose a los aisladores de porcelana de forma de campañilla. 
Era el telégrafo, mensajero de progreso, que marchaba a pasos de gigantes, dejando sus hilos interminables, clavados en la dura tierra que no conocía aún la mordedura del arado. 
Los paisanos, al ver aquel alambrado aéreo atravesar en salto audaz el ancho cauce del Río Negro y seguir escalando cuchillas siempre en línea recta hacia el Norte, lo miraron con desconfianza. Escuchaban el ruido del viento que sonaba en los hilos y en los aisladores, y se les antojaba que eran las voces que corrían, contando los ganados, contando los mozos para la leva; y pronto odiaron mortalmente aquel intruso. 
Cada aislador parecía una oreja del monstruo vuelta hacia la tierra, para escuchar todos los rumores y recoger las palabras para llevarlas lejos, muy lejos, al sur, a la ciudad que se baña en el mar y que tenía el espía del Cerro con el ojo pestañador de su farola giratoria… 
Las golondrinas, viejas conocidas del Progreso, fueron las primeras aves que se posaron sin miedo en aquellos hilos…” 

(Fernández y Medina “La Flor del Pago” Ed. Cervantes, Barcelona, 1923) 

EL FERROCARRIL 

“(…) Un viejo de larga barba, reposado en sus movimientos y lento en el hablar, sonreía oyendo el cálculo de los otros paisanos, acerca del ferrocarril. Él conocía bien al Río Negro…, ese río, que todos los inviernos salía de su lecho, extendiendo las riberas hasta las altas barrancas, arrasando gramilla y dejando los campos fertilizados con sus inundaciones; ese río… ¿permitiría acaso que máquina alguna lo dominara, cortando sus aguas corrientosas, clavando en medio de su cauce los postes que rompen la corriente? (…) 
- ¿Qué le parece Don Remigio -le preguntó al viejo uno de los paisanos,- pasará el ferrocarril?- 
El viejo, sacudiendo la cabeza con gesto irónico, dijo: -déjenlo llegar al paso, y ya veremos si hay quien dome la corriente-. Y acentuó las palabras con una carcajada. 
Pero otro de los presentes, un joven tropero, acostumbrado a recorrer la campaña y a llegar a la ciudad, que había escuchado en silencio los comentarios de los demás, habló a su tiempo para decir: - miren paisanos, que el ferrocarril es una fiera y no hay defensa contra él: yo he visto el puente Yí, larguísimo con todo su armazón de hierro, y he visto domar la corriente y hasta acostarlo entre las dos barrancas para que el ferrocarril pase con sus humaredas… Pasará el viejo Río Negro y seguirá el camino hasta perderse en las sierras… 
Calló el joven tropero. Sus palabras habían causado gran sensación en los oyentes. 
El francés, pulpero, tomó parte a su vez en la conversación: -amigos- dijo con acento tranquilo-, el ferrocarril es una felicidad para la tierra. Corta los campos, espanta los ganados, pero después aumentará el valor de todo y hace más fácil la vida…, el ferrocarril lleva a la ciudad los productos del país con más seguridad que las carretas, más pronto y con menos gastos; y trae toda la riqueza de las industrias de Europa… 
-¡No, no!- dijeron varias voces a un tiempo- Esas invenciones del ferrocarril y el telégrafo son la desgracia de la campaña (…)” 

(Fernández y Medina, “Cuentos”. Col. Clásicos Uruguayos Montevideo, 1965. Vol.74) 

5- ¿Qué cambios provocó la instalación del telégrafo en nuestro país?
6- En el cuento sobre el Ferrocarril, ¿qué opiniones se dan sobre la instalación del mismo?
7- ¿A qué sector social crees tú que favorece más la instalación del telégrafo y del ferrocarril? Fundamenta.



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